Rodrigo Viligrón logró una larga trayectoria en el fútbol chileno. Reconocido por una exitosa etapa en Deportes Puerto Montt, donde disputó más de 200 partidos, "Vili" también tuvo un pequeño paso por Colo-Colo. Allí disputó la Copa Libertadores de América, el torneo de clubes más importante de América.
Hoy, a días de cumplir 50 años, vive una realidad bien diferente y alejada de las canchas. En conversación con Redgol, el exjugador profesional comentó detalles sobre su actualidad laboral, donde se dedica a la industria del salmón en su natal Puerto Montt.
Particularmente, Viligrón se desempeña en un frigorífico de una empresa. En paralelo, sigue vinculado al deporte, vistiendo los colores del Club Deportivo Alberto Edwards de Fresia.
“Desde el año pasado que estoy acá en una empresa dedicada al tema del salmón. Me han tratado muy bien, tanto la jefatura como los colegas. Anteriormente estuve en escuelas de fútbol para niños en riesgo social con la municipalidad", comenzó comentando.
“En un principio tenía la intención de seguir ligado al fútbol. En mi paso por Deportes Concepción me matriculé en la INAF, trabajé un año, pero no seguí. Me vine a retirar a Puerto Montt; los trayectos eran más largos, las lucas no eran las mismas, el tema se complicó y quedó ahí“, explicó.
Viligrón: de jugar en Colo-Colo a trabajar en una empresa de salmón
En ese sentido, el otrora volante contó que "tuve buenos contratos, se dio bien, en mi época del fútbol invertí en la casa donde viven mis hijos acá en Puerto Montt. Pero para vivir de lo que uno ganó, no. Hay que seguir trabajando“.
Por otro lado, rememoró su etapa como jugador de Colo-Colo en una etapa difícil, cuando el club atravesaba una quiebra económica en 2004. "La espina que me queda clavada es que no rendí lo que esperaba. Podría haber hecho una mejor campaña, quedarme más tiempo. No le tomé el peso al equipo que había llegado. Quedé en deuda“, confesó.
“No todos llegan a Colo-Colo. Para mí fue un salto muy importante, conocí grandes futbolistas y compañeros, jugué Copa Libertadores. Pero estoy contento de haber llegado. Después fui a Cobreloa, donde tuve la dicha de ser compañero de Jean Beausejour, Eduardo Vargas, Charles Aránguiz. Es un orgullo“, sentenció.