Stephanie Vaquer atraviesa uno de los puntos más altos de su carrera: La luchadora chilena viene de derrotar a Liv Morgan en Santiago y conquistar por segunda vez el Campeonato Mundial Femenino de WWE, pero detrás de los títulos, las luces y el espectácul,o existe una historia marcada por sacrificios y años de preparación.
Varias de sus vivencias y sueños incluso los compartió hace algunos años al 13, en el programa "Siempre hay un Chileno".
Y esta vez, sobre esa otra cara de su carrera conversó con el humorista Ignacio Socías, instancia en la que abordó desde los consejos que recibe de su padre hasta la manera en que construyó la personalidad que actualmente muestra ante millones de fanáticos.
Y en este último punto, Vaquer tiene una definición clara: arriba del ring no necesita interpretar a alguien diferente.
“Voy a ser yo”
En la lucha libre profesional, la construcción de personajes ha sido históricamente parte fundamental del espectáculo. Vaquer, sin embargo, asegura que nunca fue su prioridad.
“Desde que empecé en lucha libre, lo único que pensaba era ser buena en el ring. Yo nunca planeé mi personaje”, explicó.
Con el paso del tiempo terminó encontrando la respuesta precisamente en su propia personalidad.
“Me di cuenta de que no necesito un personaje, voy a ser yo”, sostuvo la chilena.
Su preocupación desde los primeros años, entonces, estuvo puesta principalmente en desarrollar sus capacidades como luchadora hasta conseguir abrirse camino en una industria altamente competitiva, sobre todo para los y las representantes nacionales.
El consejo de su padre antes de salir al ring
Vaquer también reveló parte de lo que ocurre durante los instantes anteriores a una lucha.
Su padre, contó, suele entregarle un consejo para enfrentar la presión: “Mi papá siempre me dice: ‘Respira tres veces, trata de no pensar en nada’”.
La luchadora reconoció que, mientras espera su salida, inevitablemente aparecen recuerdos de su trayectoria y de los obstáculos que debió atravesar para llegar hasta ese momento. Entre sus pensamientos está “todo lo que sufrí para llegar”.
Su padre también fue protagonista de uno de los recuerdos que Vaquer guarda con mayor cariño de su carrera.
Al hablar de la primera ocasión en que consiguió convertirse en campeona mundial, destacó que ocurrió precisamente durante el cumpleaños de él y que fue también la primera oportunidad en que la vio luchar presencialmente.
“Fue en su cumpleaños, primera vez que me veía luchar en vivo. Fue espectacular”, recordó.
La cara menos visible de WWE
La chilena también se refirió a una característica que, a su juicio, muchas veces queda escondida detrás del componente de entretenimiento de WWE: el desgaste físico que implica dedicarse profesionalmente a la lucha libre.
“La lucha libre es un deporte muy mal entendido. Es deporte con espectáculo. Los golpes duelen igual”, afirmó.
A las exigencias físicas de cada combate se agregan los constantes viajes y el cansancio que supone la rutina de una superestrella de WWE.
Un costo que Vaquer conoce después de años intentando abrirse espacio en la disciplina y que actualmente la tiene en el peak (hasta ahora) de su trayectoria.
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