AFP

Alemania, Portugal, Chile y México parten como favoritas de una Copa de las Confederaciones, ensayo general del Mundial 2018, que comienza este sábado, en la que la anfitriona Rusia debe despejar muchas incógnitas sobre su capacidad para organizar el gran acontecimiento futbolístico planetario.

El 14 de junio de 2018, Rusia se convertirá en el centro del mundo con el pistoletazo de salida del Mundial. Un año antes, la Confederaciones permitirá obtener las primeras conclusiones sobre el grado de preparación del país antes de la primera Copa del Mundo que se dispute en un país de la Europa del Este.

Entre los principales retos; organizar un acontecimiento mundial al mismo tiempo que se multiplican los atentados terroristas – sobre todo en Europa –, atraer a los aficionados de todo el mundo a un país cuya imagen se ha visto desgastada en los últimos años y provocar que el campeonato despierte el interés en el público local.

Además, las autoridades locales tendrán que redoblar los esfuerzos para controlar a los ultras locales, que saltaron a la primera plana el año pasado durante la Eurocopa de Francia por sus peleas con los "hooligans" ingleses.

El ensayo general comenzará el sábado en San Petersburgo, con el inaugural Rusia-Nueva Zelanda, y finalizará el 2 de julio con la final en el mismo estadio. Las otras tres sedes son Moscú, Kazán y Sochi.

Low apuesta por la cara "B" 

Rusia, anfitrión; Nueva Zelanda, campeón oceánico; Portugal, titular europeo; y México, ganador de la Copa Oro 2015 y de la repesca frente a Estados Unidos (vencedor en 2013); formarán el Grupo A.

De la llave B partirán la campeona mundial Alemania; Chile, ganador de las dos últimas ediciones de la Copa América; Australia, campeón de Asia – se cambió de confederación en 2006 – y Camerún, último campeón de África. Los dos mejores de cada grupo se cruzarán en las semifinales.

La saturación del calendario futbolístico mundial ha provocado que la Confederaciones, un torneo que nació en 1992 en Arabia Saudita con el nombre de "Rey Fahd" y que ha tenido varios cambios de formato, no se haya asentado como una competición de referencia. Según los medios especializados, la FIFA estudiaría la posibilidad de sustituirla por un Súper Mundial de Clubes.

"No me pondré triste si no se celebra en 2021", confesó Joachim Low, el seleccionador alemán, muy crítico con el elevado número de partidos y que ha optado por un equipo lleno de juventud, sin ninguno de sus hombres claves y con sólo tres representantes del plantel del equipo que ganó el Mundial en 2014 (Julian Draxler, Matthias Ginter y Shkodran Mustafi).

Ronaldo, en plena forma

La presencia de una "Mannschaft B" abre las opciones en un torneo al que Portugal llega con el impulso de su sorprendente título europeo del año pasado y el espectacular estado de forma de Cristiano Ronaldo, que viene de comandar al Real Madrid a su tercera Copa de Europa en cuatro años, y que ya vislumbra en el horizonte su quinto Balón de Oro.

"Hace un año dije que Portugal iba a la Eurocopa 2016 a ganarla. Dije que no éramos favoritos, pero sí candidatos a la victoria. Hoy tengo la misma confianza", señaló el lunes su seleccionador Fernando Santos.

La misma firmeza desprende Chile, flamante doble campeón americano. "Si vamos al Mundial, lo podemos ganar", dijo recientemente su entrenador Juan Antonio Pizzi, que contará en la Confederaciones con la columna vertebral de la "generación dorada", empezando por el capitán Claudio Bravo y las estrellas Arturo Vidal y Alexis Sánchez.

Las preocupaciones del técnico hispano-argentino pasan por la portería, ya que Bravo no se ha recuperado de su lesión muscular y podría ser baja para el debut, el domingo ante Camerún en Moscú.

México también entra en los pronósticos al triunfo final con su flamante nómina en la que brillan desde el capitán Rafa Márquez, superviviente del "Tricolor" que ganó la Confederaciones en 1999, hasta los hermanos Dos Santos, Jonathan y Giovani, Carlos Vela, Marco Fabián y "Chicharito" Hernández

Rusia, en busca de un equipo que ilusione a su gente, Camerún, campeón continental hace escasos meses, Australia, que dejó una grata imagen en el Mundial 2014, y Nueva Zelanda, una formación "semi amateur", buscarán también escribir su propia página en la historia.

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