Andrea Torres tenía el sueño de vivir cerca del mar y desde allí dedicarse a vender sus tejidos. Después de un giro inesperado que le dio la vida pudo concretar este anhelo con su emprendimiento “Noni Rustic”, una pyme que encarna las tradiciones familiares y el camino para valorar el talento propio.

Tejidos, únicos e irrepetibles, hechos a pedido y en todas las medidas y colores es lo que ofrece Noni Rustic, una pyme ubicada en Playa Sirena en Pelluhue, región del Maule, y que gracias a las capacidades manuales de su fundadora ya es un negocio reconocido en la zona.

Pero no todo fue fácil para esta emprendedora, ya que la vida le enseñó que tenía que darle valor a sus creaciones para que fueran cotizadas por sus clientes.

Todo partió cuando yo era una niña, y veía tejer a mi abuelita Juana Torres. Como era curiosa, siempre la estaba mirando hasta que ella me fue enseñando. Así fue como hice gorritos, bufandas, ropa para mis muñecas, y otras prendas. Y con el tiempo seguí tejiendo y regalaba mis productos, como ponchos, mantas y pieceras de cama. Yo daba mis creaciones, porque no me creía ´el cuento´, no sabía el valor que tenía”, comenta la emprendedora.

Cambio de vida

"Andy", como le dicen sus cercanos, trabajó por muchos años en una empresa, y cuando quedó cesante comenzó a dedicarse al rubro del corretaje de propiedades. Como tenía más tiempo libre, retomó el tejido, y también le sirvió para enfrentar una situación difícil de su vida, como fue la separación con su pareja.

A pesar de todos estos sucesos, la vida le tenía preparada una sorpresa. “Hace cuatro años, mi hermana me invitó a celebrar su cumpleaños. Ella vive en Playa Sirena, y yo fui sin ninguna expectativa. Hasta que conocí a José Manuel, un amigo de mi cuñado que practicaba windsurf con él. Lo encontré muy guapo y además interesante. Y bueno, así partió todo, y en pandemia comenzamos a vivir juntos acá junto al mar”, recuerda Andrea Torres.

Fue así como Andrea comenzó a vivir el sueño que tuvo toda su vida. Y gracias al apoyo de su hermana y su sobrina Rafaela, apodada “la Noni”, dio el pie inicial para crear su pyme.

Salto al éxito

Para Andrea fue difícil creer en su potencial, pero gracias al impulso que le dio Hostería Lucerna, comenzó a darse más valor. “Ellos están ubicados en Curanipe y al ver mis trabajos en redes sociales me encargaron 22 mantas para sus camas. Ellos fueron los primeros en creer en mí”, recuerda con satisfacción.

Después vino la intuición de dejarse llevar por las ideas de su pequeña sobrina. “La Noni es muy artista y creativa. Ella me decía qué colores mezclar para hacer las mantas y pieceras. Pero eran unas combinaciones que jamás pensé que a la gente le podían gustar. Sin embargo, ¡tenía razón! Y estos productos se vendían rápidamente. Ella también es la que me ayuda a armar la escena para las fotos en redes sociales y promocionar mis productos”, dice.

Otro de los impulsos a crecer fue la misma zona, ya que este sector del país produce mucha lana de oveja. “Mis vecinos tienen una oveja, la Lupe, la que me provee de lana, así como también otras familias que se dedican a la producción de lana 100% natural, y este es uno de los sellos de mis productos, ya que tienen una calidad inigualable”, asegura Andy.

Una nueva tienda

Cuando Andrea llegó a Playa Sirena abrió una sala de venta en una bodega en su casa, y de a poco ha ido creciendo. Hace casi un mes que se instaló en una casa, en un sector muy turístico, que invita a los clientes a vivir una experiencia de compra única. “Estamos ubicados en Playa Sirena, en Peuño Bajo. Y estoy muy feliz, porque la casa es muy iluminada, es preciosa, tiene muy buena energía y a la gente le encanta venir. Además ya cuento con la ayuda de otras tejedoras de la zona para cumplir con todos los pedidos”, señala.

La frase que describe a Noni Rustic es: “Sueña con la tuya y nosotros te la tejemos”, ya que con ella crea productos a pedido y únicos. Y los más pedidos son:

  • Pieceras de cama, de todos los tamaños y colores. Sus precios van desde los $85 mil hasta los $136 mil.
  • Cojines tejidos por ambos lados y rellenos, con precios desde los 25 mil pesos a los $35.000.
  • Mantas, ideales para sofás y camas, y depende el tamaño, los precios van desde los $60 mil hasta los $80 mil.
  •  Gorros para personas de todas las edades con un precio de $9.000.
  • Dormilonas, estos son unos zapatitos ideales para andar en la casa o dormir y también están en todos los colores y tamaños. Las más pequeñas valen 6 mil pesos y 12.000 las más grandes.

Heredar la tradición

Uno de los futuros proyectos de la Noni Rustic es ser un espacio de aprendizaje. Andrea quiere dictar talleres para enseñar a tejer a crochet, así como su abuela Juana lo hizo con ella. “Tengo un espacio muy bonito en la casa que quiero habilitarlo para dictar mis clases”, dice.

¿Dónde Comprar?

Todos los productos se puede encargar y comprar a través de las redes sociales de Noni Rustic @nonirustic y el Facebook Noni Rustic y los pedidos son despachados a todo el país.

También cuenta con una tienda presencial ubicada al ingreso de Playa Sirena, en Peuño bajo, casa 516. La tienda está abierta todos los días del año de 11:00 a 1300 y de 14:30 a 18:30 horas.

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