El humorista Paul Vásquez participó en una transmisión en directo del programa ¡Hay que decirlo!, desde la localidad de Lirquén, donde se encuentra colaborando con las personas afectadas por los incendios forestales que han golpeado a sectores de las regiones del Biobío y Ñuble.
Desde el lugar, "El Flaco" ha estado involucrado en labores de voluntario de Bomberos, para intentar combatir los focos de fuego que aún se encuentran activos.
Durante el contacto televisivo, el también bombero realizó un llamado a la ciudadanía a donar de manera responsable, poniendo énfasis en el estado de los aportes que llegan a los centros de acopio. Según explicó, una parte importante de la ropa recibida no cumple con condiciones mínimas para su uso, lo que termina entorpeciendo el trabajo de los voluntarios y retrasando la entrega de ayuda.
Paul Vásquez entrega desgarrador relato desde Lirquén
El momento más emotivo de la transmisión se produjo cuando Paul Vásquez describió el nivel de destrucción provocado por el fuego en el sector. Tras una reflexión del animador Nacho Gutiérrez sobre el panorama que dejaron los incendios, el comediante interrumpió visiblemente afectado y señaló: “No hay nada, no hay nada, no hay nada, no hay nada Nacho, desapareció todo hermano”, frase que expresó entre lágrimas.
"Es conmovedor ver la tristeza de la gente que ha perdido todo (...) el corazón se te destroza, es impactante verlo, esto me hace recordar mucho lo que paso en el 2023 en Viña del Mar, es algo que impacta, de verdad que conmueve. Recuerden que acá en el sur, el invierno llega primero, así que ojalá que la ayuda de levantar a esta gente, de levantar a Lirquén, sea rápido", dijo con la voz quebrada el humorista.
Al cierre de su intervención, relató que ha intentado compartir de cerca con los damnificados y con los bomberos de las compañías que trabajan incansablemente para apagar el fuego.
"Fui a saludar a la gente arriba, como para sacarla un poco del trauma, escuchando, aplicando la escucha activa para que ellos botaran. Muchos viejos me abrazaban y lloraban, porque ellos saben que yo siempre vengo a Lirquén, y que voy a seguir viniendo. Y sé que se va a levantar. Y esa es la esperanza que tengo, quiero darles abrazos de esa esperanza, de decirles que vamos a salir, que nosotros los chilenos somos hijos del rigor y de las catástrofes más grandes hemos salido adelante".