La actriz Berta Lasala compartió uno de los relatos más íntimos de su vida, al recordar su infancia y la compleja relación que tuvo con su madre. En el último capítulo del reality El Internado emitido este martes, la intérprete se quebró al hablar del sentimiento de culpa que la acompañó después de la muerte de su progenitora.
Durante la conversación, Breta Lasala reflexionó sobre una niñez que estuvo marcada por la soledad. Explicó que su madre pasó largos periodos enferma, lo que la obligó a asumir responsabilidades desde pequeña, además de no poder compartir con su madre.
“La infancia no es tan fácil como la gente cree, es dura, solitaria, los niños sufren. Me ha costado decirme ‘qué linda era’, nunca he encontrado linda a esa niña, ‘qué fea’, decía, porque en el fondo, las mamás sin querer no te enseñan a amarte, las mamás antiguas eran muy brutas, no las de todos y no por malas”, expresó.
Berta Lasala confiesa culpa que arrastó tras la muerte de su madre
En ese contexto, profundizó en cómo vivió la enfermedad de su madre. “Mi mamá era buena pero siempre estaba enferma, entonces había que hacer las cosas de la casa, hacer las cosas que ella no podía hacer y a veces me daba mucha rabia, me daba rabia que se enfermara, que no fuera fuerte, que fuera frágil, después se murió y me sentí muy culpable de haberla culpado”, recordó.
Berta Lasala también aprovechó el espacio para enviarle un mensaje a sus propios hijos. Contó que fue madre a los 22 o 23 años y que, con el paso del tiempo, ha reflexionado sobre su rol. “Fui mamá muy joven (...) y me encantaría pedirles perdón si no fui la mejor mamá del mundo, pero ellos me aman, me quieren mucho y a veces uno no les dice eso: ‘ámate, quiérete, valórate’”, señaló.
Consultada por Tonka Tomicic sobre sus sueños de juventud, respondió que anhelaba convertirse en “una actriz famosa”, participar en una película y tener un restaurante llamado “La Picá de la Berta”. “Algunas cosas se cumplieron, otras no, y quería tener una familia, no como de cuento de hadas, pero la tengo”, dijo.
Sin embargo, al referirse a su ideal de familia, sorprendió con una confesión final: “Me hubiera gustado no separarme de ninguno de mis dos maridos, pero los hijos no tienen la culpa de eso”.