Lo nuevo. La resolución de este martes de la jueza Fabiana Alves —que suspendió la investigación por racismo en contra de Germán Naranjo para determinar si es inimputable por enfermedad mental— entregó nuevos detalles de las horas de insultos del ingeniero de 51 años que arriesga hasta 14 años de cárcel en Brasil.

  • Naranjo está preso desde mayo en la cárcel de Guarulhos, en las afueras de Sao Paulo, por referirse con términos racistas y homofóbicos a un tripulante de cabina de un vuelo entre esa ciudad y Frankfurt, en Alemania.
  • Los delitos que la fiscalía le imputó en junio fueron poner en riesgo la seguridad del transporte aéreo (que tiene penas de dos a cinco años de cárcel); realizar injurias raciales, homófobas y xenófobas (que tiene penas de dos a cinco años); amenazar a la policía (de uno a seis meses); cometer desacato (de seis meses a dos años) y resistirse al arresto (de dos meses a dos años).
  • El caso se remonta a la noche del 10 de mayo y la madrugada del 11 cuando —de acuerdo con la denuncia— fue reconvenido por intentar abrir la puerta del avión durante el vuelo, lo que su defensa rechaza.
  • En un video viralizado se escuchó a Naranjo decir que sentía “olor a negro”, “olor a brasileño”, que “los monos andan en los árboles” y que “para mí es un problema ser gay”. A esto sumó gestos imitando a un simio.
  • La acusación precisó que el 15 de mayo, cuando fue detenido tras regresar a Brasil, sumó un nuevo episodio en el salón VIP de pasajeros, cuando realizó insultos racistas y xenófobos contra de las auxiliares de limpieza.
  • Consultado por la resolución, su defensor Carlos Kauffmann respondió que “la decisión satisface una petición de la defensa, que busca una evaluación técnica de la capacidad de Germán para comprender los hechos de los que se le acusa”.

El testimonio de la azafata. La resolución reprodujo parte del testimonio de la azafata Kelly Costa Martho, que declaró que supo que Naranjo “había pedido dos vinos y una copa de champán”. Entonces le preguntó sobre su cena y desayuno.

  • “Era mi primer cliente. Lo atendí y en ese momento noté que estaba así, parecía somnoliento, letárgico, lento, ¿sabe? Parecía… muchos clientes vienen de la sala VIP, así que esto es normal para nosotros”.
  • “(Luego) cerró los ojos y empezó a decir algo. No entendí si estaba cantando, o si, en resumen, estaba diciendo algo. Empezó a empujar esa mesita con la mano y levantó las piernas y también empezó a empujarla con las piernas, con la rodilla. Me pareció una actitud extraña”.
  • “Así que me quedé allí, observándolo un rato. Entonces, mi supervisora, ​​Méri, que es la jefa de vuelo, ¿verdad?, apareció en la cortina entre la cocina y el pasillo. La llamé y le dije: ‘Meri, ven aquí’. Le dije: ‘Mira a ese pasajero, está actuando raro’, En ese momento él tenía los ojos cerrados. Entonces ella se dio cuenta de que estaba empujando la mesita auxiliar, empujándola con la rodilla, y dijo: ‘Sí, Kelly, está actuando raro’”.

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Los insultos antisemitas. La resolución también incluyó un antecedente desconocido sobre los insultos antisemitas de Naranjo a los policías que lo detuvieron al regresar de Frankfurt.

  • La enumeración de cargos de la fiscalía mencionó “practicar e incitar prejuicios religiosos (antisemitismo) contra agentes de la Policía Federal el 15 de mayo de 2026”, a quienes también amenazó al resistirse al arresto.
  • En los descargos, su defensa detalló que “los delitos dirigidos a los agentes de la policía federal (‘gay’ y similares) fueron de naturaleza personal y no tenían como objetivo desacreditar la función pública, lo que anularía el cargo de desacato”.
  • “Se argumenta que la expresión aislada (‘judío de mierda’) no tiene el alcance para incitar a la discriminación contra un grupo religioso, al carecer de intención específica y la publicidad necesaria para constituir el delito”.

Quién es. Germán Naranjo Maldini nació en 1974 en Santiago, pero creció en Rancagua, donde estudió en el Instituto Inglés. Luego cursó ingeniería. Su currículo en Linkedin registró que ha ocupado varios cargos gerenciales. Su página en el Poder Judicial reveló una denuncia de 2013, que la fiscalía resolvió no investigar, por decir que había puesto una bomba en el hotel W para “matar a todos los musulmanes” y una querella, del año pasado, por intentar sobornar a funcionarios del Registro Civil.

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