Salida relámpago. Dos días después de perder la segunda vuelta presidencial ante Lula da Silva, el senador Flávio Bolsonaro (PL) dejó Brasil. Así lo confirmaron este martes 27 personas cercanas a la familia a Folha de S.Paulo y Estadão. Según esas fuentes, el avión salió rumbo a Estados Unidos, con destino a Miami o Dallas.
- La fuga ocurrió menos de 24 horas después de que el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes le prohibiera abandonar el país y le ordenara entregar sus pasaportes a la Policía Federal (PF).
- El lunes 26 Flávio fue notificado: tenía 24 horas para entregar su pasaporte común, el diplomático y cualquier documento extranjero. El senador tiene también ciudadanía italiana.
- El plazo venció a fines de la mañana de este martes y no se presentó. La PF informó a Moraes del incumplimiento y canceló el pasaporte brasileño en su sistema. Según Folha, el documento italiano sigue vigente.
- Pese a ello, técnicamente Flávio no es prófugo: no existe una orden de detención en su contra. Diputados del PT ya pidieron su arresto y una alerta roja de Interpol.
Las versiones sobre la ruta. En la madrugada, el sitio argentino Infobae publicó que el senador habría cruzado a pie la frontera hacia Puerto Iguazú, con su cédula de identidad, para abordar un Gulfstream rumbo a EE.UU. El avión, matrícula LV-JQW, efectivamente aterrizó en Puerto Iguazú el lunes a las 23:45, según registros de rastreo.
- Clarín informó que el vuelo privado, de la empresa Baires Fly, tenía salida a Miami a las 2:30, con cuatro pasajeros y tres tripulantes, pero sin lista de pasajeros entregada a Migraciones. Finalmente fue cancelado. El gobierno argentino afirma que no hay registro de entrada oficial del senador.
- Un aliado de la familia sostiene, en cambio, que Flávio no salió por Argentina. La PF revisa también una eventual ruta vía Caracas.
- Tampoco hay claridad sobre su familia. Folha reporta que viajó con su esposa, Fernanda, y sus dos hijas. Estadão afirma que ellas también salieron del país, pero probablemente en otro vuelo y hacia “otro país amigo”.
El papel de Washington. La afirmación más delicada proviene de fuentes anónimas. Aliados del clan que mantienen relaciones en EE.UU. dijeron a Folha que el gobierno de Donald Trump está al tanto del viaje y concederá asilo al senador. Uno de ellos fue más lejos: Washington habría participado activamente en el plan para sacarlo de Brasil. No hay confirmación oficial.
“Enfriando la cabeza”. La salida contradice todo lo que Flávio dijo en público. El lunes difundió un video asegurando que “nunca pensó en salir del país” y que se dedicaría a organizar la oposición a Lula en el Congreso. Esa misma tarde, según sus abogados, garantizó su presencia en una reunión con la bancada del PL la próxima semana.
- Antes de partir visitó a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Cercanos a la familia creen que fue a “pedir la bendición y despedirse”. Pero el núcleo familiar en Brasilia, según Estadão, solo supo de la salida el martes y la calificó de “decisión intempestiva”.
- A las 8 de la mañana del martes, el senador Rogério Marinho, coordinador político de la campaña, le escribió por WhatsApp. Flávio respondió que estaba “enfriando la cabeza”. Cuando Marinho le preguntó por las versiones de la prensa argentina, dejó de contestar.
- Horas antes, sus cercanos ironizaban. “Solo si está loco”, decían ante la hipótesis de una fuga.
Las investigaciones. Detrás de la salida están dos investigaciones judiciales.
- La primera vincula a Flávio con Daniel Vorcaro, dueño del liquidado Banco Master y preso por corrupción, de quien habría recibido US$ 24 millones para financiar una película sobre su padre. Según The Intercept Brasil, negoció directamente con Vorcaro, quien es el protagonista de un escándalo transversal (figuras del círculo de Lula también están siendo investigadas).
- Se investiga corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas.
- La segunda, a cargo de Moraes, apunta a su relación con el abogado Willer Tomaz, investigado en el fraude al sistema previsional (INSS). La PF detectó flujos que involucran casas de apuestas y holdings en el exterior, y sostiene que Flávio tenía acceso de “usuario master” a la cuenta bancaria de una de las empresas del abogado.
- Moraes también tiene vínculos con Vorcaro: el estudio de abogados de su esposa tenía un contrato, anulado cuando empezó el escándalo, de US$ 690 mil mensuales para asesorarlo en temas judiciales.
- El senador niega toda irregularidad y atribuye las acusaciones a una campaña de “fake news”. En febrero termina su mandato y pierde el fuero especial ante el Supremo: por primera vez desde 2002 quedará sin cargo electivo.
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El fin de una dinastía. Con lo ocurrido, el apellido que dominó la derecha brasileña desde 2018 se queda sin representantes en el país.
- Jair Bolsonaro está condenado por la trama golpista e inhabilitado. Su hijo Eduardo vive en EE.UU. desde 2025 y fue acusado por la PF. Ahora Flávio, el heredero designado, sale del país eludiendo una orden judicial.
- La reacción de su entorno es elocuente. La cúpula de la campaña dice haber sido sorprendida y busca desmarcarse. Sus abogados afirman que la fuga ocurrió a espaldas del equipo jurídico. Senadores y gobernadores aliados aseguran que se enteraron por la prensa.
- El contraste lo marcó Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo y exministro de Bolsonaro. Pocas horas después de conocerse la noticia publicó un video sin una palabra sobre Flávio. Reconoció la victoria de Lula y repitió seis veces que “la elección pasó”. Habló de un “proyecto de país”, de ministerios “técnicos y serios” y de recortar gastos e impuestos.
- Tarcísio no aparece en las investigaciones que cercan al clan, tiene perfil de gestor y mantiene buena relación con el empresariado. Con la familia fuera de juego, es el candidato natural a reorganizar la derecha.
- Pero el capital electoral del bolsonarismo no desaparece. Flávio obtuvo cerca de 60 millones de votos. El diputado Nikolas Ferreira ya instaló el relato de la persecución: si un candidato con esa votación debe huir, escribió, “¿qué seguridad tiene un ciudadano común?”. El propio Lula dijo estar preocupado por ese discurso.
- La pregunta de fondo es si la derecha brasileña podrá heredar esos votos sin heredar el apellido.
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