Lo nuevo. Mientras se acerca el cambio de mando, uno de los focos más relevantes del proceso de instalación del futuro gobierno de José Antonio Kast está puesto en la definición de las llamadas “balas de plata”: nombramientos directos en cargos estratégicos del Estado que permiten al Presidente saltarse los concursos de Alta Dirección Pública durante los primeros meses de su mandato.

  • Por estos días, el equipo encabezado por Alejandro Irarrázaval, junto a Pedro Lea-Plaza y otros profesionales de la Oficina de Planificación Estratégica (OPE), se encuentra afinando las primeras nóminas que buscan tener listas los primeros días de marzo.
  • Aunque el presidente electo inició recientemente sus vacaciones en Puerto Varas, se ha mantenido en contacto permanente con el equipo de la OPE para monitorear estos 12 cargos clave para implementar con rapidez el “gobierno de emergencia”.
  • Irarrázaval, futuro jefe del Segundo Piso de La Moneda, además se encuentra completando la lista de Seremis y jefaturas de servicio.
  • Para esto se ha mantenido en contacto con las directivas de los partidos aunque el criterio que regirá será el mismo que en el nombramiento de los ministros y subsecretarios.
  • Los seremis pueden tener un rol clave a la hora de resolver problemáticas como la permisología.

Qué son las “balas de plata” de Kast. La normativa del Sistema de Alta Dirección Pública permite al Presidente nombrar directamente hasta 12 jefes de servicio de primer nivel durante los primeros tres meses de su gobierno, sin pasar por concurso.

  • El objetivo formal es evitar vacancias prolongadas y asegurar conducción política temprana en áreas sensibles.
  • En la práctica, se trata de una herramienta clave para instalar equipos de confianza en posiciones que inciden directamente en la implementación de políticas públicas.
  • Aunque no pasan por concurso, los nombrados deben cumplir los requisitos legales y técnicos del cargo, y quedan sujetos a los mismos estándares de responsabilidad administrativa.

Los cargos que están en la mira. Según fuentes de la OPE, el equipo de Kast está poniendo especial atención en organismos que inciden directamente en recaudación, control, fiscalización y regulación de la actividad económica y migratoria. Entre los cargos que aparecen como prioritarios figuran:

Director Nacional del Servicio de Impuestos Internos (SII): Es una de las posiciones más estratégicas del aparato estatal. De su conducción dependen la recaudación fiscal, la fiscalización tributaria y la relación con grandes contribuyentes. Para el nuevo gobierno, será clave para asegurar estabilidad financiera y viabilizar su agenda económica.

Director Nacional de Aduanas: Cumple un rol central en el control fronterizo, el combate al contrabando y el narcotráfico, y la fiscalización del comercio exterior. Su conducción se vincula directamente con la agenda de seguridad y orden que Kast ha puesto en el centro de su programa.

Superintendente de Pensiones: Encargado de supervisar el sistema previsional. En un contexto de debate permanente sobre pensiones, este cargo resulta clave para orientar la regulación, fiscalizar a las administradoras y enfrentar eventuales reformas.

Director Nacional del Servicio Nacional de Migraciones: Responsable de ejecutar la política migratoria en la práctica. Tiene a su cargo los procesos de regularización, expulsión y control administrativo. Para el futuro gobierno de Kast, este organismo será una pieza central en su estrategia de control migratorio.

Director Nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG): Además de su rol en sanidad animal y vegetal, el SAG ha sido un actor relevante en evaluaciones ambientales y autorizaciones vinculadas a proyectos de inversión, especialmente en sectores productivos. Su conducción incide en exportaciones, permisos y viabilidad de iniciativas económicas.

Superintendente de Medio Ambiente: Tiene la facultad de fiscalizar, formular cargos y sancionar a los titulares de proyectos de inversión que incumplen sus compromisos ambientales. En la práctica, es un organismo clave, ya que puede frenar iniciativas. Su liderazgo resulta estratégico para la agenda pro-inversión del nuevo gobierno.

Director Nacional de la Dirección del Trabajo: Responsable de fiscalizar el cumplimiento de la normativa laboral. Su enfoque puede influir directamente en la relación con empresas, sindicatos y trabajadores, y en la aplicación de reformas o reinterpretaciones regulatorias. Un nombre que suena para este organismo es el de David Oddó.

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