Elegir es elegir

Lo fundamental: elecciones libres son una premisa básica de la democracia y son intocables. Los resultados tienen que ser aceptados y es igual si el candidato nos gusta o no.

En una situación de extrema polarización se debe comprobar si la voluntad del electorado será aceptada o no.

De populista a pragmático

En la campaña electoral hay provocaciones y se lucha por la victoria, incluso con golpes bajos. Pero luego del triunfo llega la reconciliación. La nación se abraza. Donald Trump lo intentó ya en su primer discurso.

Eso significa que probablemente el ahora señor Presidente suavizará lo que prometió durante la campaña. Incluso más, quizá hasta directamente lo "olvide".

Esto funciona según el lema: “No es el hombre el que hace el cargo, sino que el cargo hace al hombre”. Esta experiencia la tuvo ya Joschka Fischer, el anterior ministro aleman de Relaciones Exteriores.

Trump es un hombre de negocios y se moverá de un modo muy pragmático.

El descubrimiento de los perdedores

Trump es el frontman de la clase media blanca. Una gran parte del “corazón de la nación” fue en los pasado años social y económicamente perjudicada.

El establishment político la tuvo en cuenta por años. La frustración de la descuidada clase media, la lucha cotidiana por la supervivencia de las clases más postergadas, la ausencia de perspectivas a lo largo del cinturón industrial fueron juntadas por Trump y capitalizadas políticamente.

Este ejército de los perdedores que no quiere discutir si son necesarios baños para el tercer género o no – como hoy se pudo leer en las redes -, solo se interesa por un tema: más trabajo para sustentar a la familia. Con Trump este segmento pasa de la periferia al centro.

Inversiones hacia adentro

No hay política buena o mala. Hay solo una exitosa y tiene que ver con la economía.

El slogan de Trump "Make Amerika great again" no es la bandera de la largada para un nuevo tipo de imperialismo. Apunta a la política interna: infraestructura en lugar de costosas misiones militares en el extranjero, puentes y escuelas en lugar de Siria e Irak.

La política económica de Trump será finalmente la que decida su éxito o su fracaso.

Relanzamiento de un país

Los Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump tiene la chance de construir algo nuevo.

La ira de una gran parte de los electores de Trump es un requisito en ese sentido. Hay analistas que evalúan la inesperada victoria como un grito de libertad.Una máxima de los estadounidenses que está literalmente en su ADN.

La profunda división del país, que durante años pareció estar congelada, abre la posibilidad de reformular el “American Way of Life”.

Cambiar el estilo de vida para que no solo los hipsters de Manhattan y San Francisco se beneficien, sino también los ciudadanos comunes del sur y del centro oeste. Trump solo debe hacerlo.

Volker Wagener

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