El astronauta Victor Glover entregó nuevos detalles sobre uno de los momentos más delicados de la misión Artemis II: el regreso a la Tierra.

En una reciente entrevista, el viajero espacial se refirió al momento de reingreso a la atmósfera, una fase crítica que representaba uno de los mayores riesgos de la misión.

El descenso de la cápsula Orión se extendió por 13 minutos y 36 segundos. En ese lapso, la nave atravesó la atmósfera envuelta en altas temperaturas, generadas por la fricción, antes de desacelerar mediante un sistema de paracaídas que permitió un amerizaje controlado en la costa de San Diego, California.

Pese a que el procedimiento resultó tal como estaba previsto, Glover reconoció que se trató de una maniobra compleja. Y la preocupación no era infundada: en la misión Artemis I se detectaron inconvenientes en el escudo térmico, componente clave para resistir el calor extremo del reingreso.

En conversación con Ars Technica, el astronauta explicó que durante tres años estuvo pensando en cómo sería el momento de reingreso a la atmósfera, admitiendo que era uno de los temas que le preocupaban, incluso considerando su experiencia previa en un retorno exitoso a bordo de la cápsula Dragon de SpaceX.

Astronauta de Artemis II relató momento de tensión durante el reingreso a la Tierra

Al describir el momento, Glover relató: “Cuando comenzaron las llamas, pensé: ‘Eso es enorme. ¿Se supone que es tan grande?’. Y entonces mi cerebro simplemente se concentró en ‘bien, todo parece igual’. Eso es buena señal. Si empiezo a ver cambios, eso es algo”. Sin embargo, dejó entrever que hubo instantes particularmente sensibles: “luego llegó un punto… hay algo que siento que aún no estoy listo para decirle al público”.

Desde la NASA se había informado previamente que los problemas detectados en la misión Artemis I fueron corregidos antes del vuelo tripulado, lo que finalmente permitió un retorno sin incidentes en ese entonces.

Aun así, Glover admitió que contempló distintos escenarios de riesgo para el caso del Artemis II. “Sé lo que pasó con Columbia, y que este es un sistema sin respaldo”, señaló, en referencia al desastre del accidente del transbordador Columbia, donde murieron los siete tripulantes tras la desintegración de la nave durante la reentrada en 2003.

Pese a ese antecedente, el astronauta aseguró que no se dejó dominar por el temor. “No me concentré en eso porque ya habíamos dicho que íbamos a lanzar, y lanzar significa ir a la reentrada. Y simplemente dije: ‘Oye, me necesitan’. Reid (Wiseman) me necesita. Yo lo necesito a él. Lo que estoy diciendo es más o menos lo que la gente espera. Así que tengo que hacerlo como nos hemos entrenado para hacerlo”.

Glover también enfatizó el enfoque práctico que adoptó frente a la falta de control sobre ciertos sistemas críticos: “Y pude concentrarme en eso porque, funcionara o no el escudo térmico, no había nada que pudiera hacer. No podía salir y poner las manos sobre el lugar. Así que lo mejor que podía hacer era, si el paracaídas no se abría, evaluar si necesitaba hacer algo. O si las cuerdas de sujeción no se cortaban después de tocar el agua, para no volcar, habría tenido que accionar un interruptor, y necesitaba accionar el interruptor correcto. Así que solo quería estar presente”, concluyó.

 

Publicidad