En una de las elecciones más impredecibles en la historia reciente de Estados Unidos, las celebradas este martes en Alabama para un escaño en el Senado, la Navidad parece haber llegado más temprano para el partido Demócrata con la victoria de su candidato, Doug Jones, frente al republicano, Roy Moore.

Pero ¿qué consecuencias tendrá este voto en la política estadounidense?

La última vez que Alabama eligió a un senador demócrata fue hace 25 años. Desde entonces el estado se ha estado acercando gradualmente hacia la derecha. Y en 2016, Donald Trump derrotó a Hillary Clinton en este estado con casi 30 puntos de ventaja.

Hay pocos, o quizás ningún estado estadounidense tan conservador como éste. Y a pesar de ello, una mayoría de electores envió al demócrata Doug Jones al Senado.

El candidato republicano tenía una nube de controversias sobre la cabeza: no solo acusaciones de conducta sexual inapropiada, pero también un historial de declaraciones inflamatorias y altercados legales que en dos ocasiones lo expulsaron de su cargo en la Corte Suprema de Alabama.

El exjuez tenía una base leal de apoyo, pero fueron los electores tradicionalmente republicanos los que consideraron desagradables sus opiniones sobre homosexualidad, musulmanes y derechos civiles.

El impacto de su derrota se sentirá de varias formas.

1. Una izquierda energizada

Antes del día de elecciones, las autoridades de Alabama estimaron que cerca de 20% de los electores del estado se presentarían a votar.

Las cifras más recientes colocan la cifra más cerca del 40%. Aproximadamente 1,3 millones de papeletas fueron depositadas en el estado, y en un condado tras otro, los demócratas excedieron todas las expectativas, particularmente comparado con la participación de republicanos en los bastiones de su partido en áreas rurales y suburbanas.

Es una tendencia que hace eco de los resultados en Virginia, la otra gran prueba electoral de 2017. En noviembre, la participación de electores demócratas en ese estado aún más dividido aumentó drásticamente, lo que llevó al candidato del partido para gobernador a lograr una victoria fácil y a obtener casi suficientes escaños para tomar el control de la legislatura estatal.

Los progresistas han pregonado su "resistencia" a la presidencia de Trump y, parece que, al menos hasta ahora, su entusiasmo se está traduciendo en números en las urnas. Eso será un buen presagio para las perspectivas del partido en las elecciones de medio término para el Congreso de noviembre de 2018.

Entre los electores demócratas, los afroestadounidenses fueron a las urnas en números particularmente grandes y votaron abrumadoramente por Jones.

Según los resultados a boca de urna, sumaron casi 30% del electorado, aunque solo son el 26% de la población total del estado.

En 2016, la menor participación de votantes negros fue costosa para Hillary Clinton en estados como Michigan, Wisconsin y Florida. En Alabama ellos fueron el salvavidas de los demócratas.

2. Lección de humildad para Steve Bannon

Se suponía que Roy Moore iba a ser la gran primera victoria de Steve Bannon, una "bala de cañón" disparada al corazón de la clase dirigente republicana y un ejemplo visible de la alianza populista evangélica que estaba confeccionando.

En lugar de ello, el exjefe de campaña de Trump e importante asesor de la Casa Blanca se vio humillado. Su candidato, al final, tenía fallos profundos y terminó perdiendo lo que se suponía iba a ser "pan comido" en la elección para el Senado.

Bannon ha declarado una guerra sin cuartel contra el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, a quien ve como poco partidario de la agenda de "Estados Unidos primero" de Trump, y prometió responder con desafíos en las primarias de 2018 contra cada senador republicano que se presente a la reelección, con excepción de Ted Cruz.

Si Moore hubiera ganado, Bannon probablemente habría encontrado muchos voluntarios dispuestos a dirigir la batalla y benefactores ricos para financiar sus esfuerzos.

Ahora, sin embargo, en lugar de reivindicar su primer triunfo, los líderes de su partido lo responsabilizarán por haber reducido la mayoría republicana en el Senado y dañado el nombre del partido.

3. Un golpe para Trump

El martes en la noche, un presidente magnánimo salió en Twitter a felicitar a Jones por su victoria.

Esto probablemente no será la última palabra del presidente sobre el asunto, pero por ahora su reacción podría reflejar un reconocimiento de que a pesar de su apoyo a Moore, esto no fue suficiente para lograr que su hombre llegara a la meta, ni siquiera en el conservador Alabama.

Otros altos funcionarios del partido Republicano se mostraron renuentes a apoyar a Moore, particularmente tras las revelaciones del diario The Washington Post de conducta sexual inapropiada. Pero Trump redobló su apoyo al candidato.

Si el presidente o sus allegados analizan con más detalle los resultados de boca de urna de las elecciones, tendrán motivo para preocuparse ya que 41% de los electores de Alabama "desaprueban enfáticamente" al presidente, mientras que solo 32% lo "aprueban enfáticamente".

Aunque Trump puede descartar los sondeos de opinión que muestran sus niveles de aprobación por debajo del 35% en todo el país, en las elecciones de Alabama los resultados son de votos reales depositados por electores reales.

Las elecciones no mienten y los resultados electorales conllevan un serio mensaje para el presidente a menos de un año de haber iniciado su mandato.

4. El Senado de Estados Unidos está en juego

La mayoría republicana en el Senado se redujo de 51 a 49 y el partido solo puede darse el lujo de perder un solo voto, debido al poder del vicepresidente Mike Pence para lograr desempates.

Jones probablemente ocupará su escaño a principios de enero, lo que significa que los republicanos todavía tienen tiempo de aprobar su ley de reducción de impuestos y votar en cualquier resolución presupuestaria de fin de año. Pero después de eso el margen para obtener éxitos legislativos quedará considerablemente reducido.

Además, esto también significa que el control del Senado estará en juego en las elecciones de medio término de 2018.

Los demócratas tienen que defender varios escaños que están en riesgo, de estados que se acercan a Trump como Missouri, Indiana, Virginia occidental y Dakota del Norte. Pero si sus actuales senadores logran mantener sus asientos, quedarán dos claras oportunidades para elección, las de Nevada y Arizona.

Si los demócratas hubieran perdido la elección de Alabama, la siguiente instancia de estados, Tennessee y Texas, hubiera sido mucho más difícil de alcanzar.

Por supuesto, Alabama ha demostrado que, dada la confluencia correcta de candidatos y controversias, cualquier cosa es posible.

5. ¿El ajuste de cuentas de la campaña del #MeToo?

Durante la última semana, tres miembros del Congreso de Estados Unidos ?dos demócratas y un republicano? anunciaron sus renuncias debido a informes de conducta sexual inapropiada.

Aunque sus acciones sugirieron que el nuevo ambiente de sensibilidad sobre el acoso sexual puede tener un costo político, la verdadera prueba se verá en las urnas.

Moore enfrentaba acusaciones, que negó, de relaciones inapropiadas con adolescentes cuando era fiscal adjunto de distrito cuando tenía unos 30 años.

Aún así parecía posible que los electores de Alabama lo eligieran para el Senado, con los simpatizantes de Moore argumentando que su candidato había sido reivindicado o, quizás, absuelto por los votantes.

Es una línea de defensa muy similar a la que creó la Casa Blanca, cuando las alegaciones de más de una decena de mujeres contra el presidente Trump fueron consideradas nuevamente.

"La gente de este país, en una elección decisiva, apoyó al presidente Trump, y sentimos que estas alegaciones han sido respondidas por medio de ese proceso", declaró el lunes la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

En Alabama, sin embargo, Moore no tendrá la oportunidad de decir eso.

No está claro hasta dónde esas denuncias jugaron un rol en su derrota, pero los políticos en Estados Unidos estarán tomando nota.

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