El fiscal general de Israel acusó formalmente este jueves al primer ministro Benjamin Netanyahu por corrupción, en tres casos separados que incluyen soborno, fraude y abuso de confianza.

La acusación señala que Netanyahu aceptó obsequios de empresarios adinerados y concedió favores para tratar de obtener una cobertura de prensa más positiva.

El primer ministro niega los cargos en su contra y asegura ser víctima de una "cacería de brujas" por parte de sus oponentes y los medios de comunicación.

Netanyahu calificó de "intento de golpe de Estado contra él" la decisión del fiscal general.

El anuncio de los cargos en su contra se produce en un momento de crisis política en Israel, que no ha podido formar gobierno luego de dos elecciones generales en abril y septiembre.

El miércoles, el rival de Netanyahu para el cargo de primer ministro, Benny Gantz, anunció que no había podido formar una coalición gobernante con una mayoría en el Parlamento, como tampoco pudo hacerlo antes Netanyahu.

El presidente Reuven Rivlin, por su parte, llamó a los legisladores este jueves a que nombren un candidato para primer ministro dentro de los próximos 21 días para evitar así una tercera elección en un año, algo sin precedentes.

¿Cuáles son los cargos contra Netanyahu?

El fiscal general Avichai Mandelblit anunció en febrero pasado que tenía la intención de acusar a Netanyahu en relación con tres casos, conocidos como Caso 1.000, Caso 2.000 y Caso 4.000, cuyas audiencias finales tuvieron lugar el mes pasado.

Aquí detallamos en qué consisten:

  • Caso 1.000: Netanyahu fue acusado de fraude y abuso de confianza. Se alega que recibió varios beneficios de alto valor, como champán rosado y cigarros, a cambio de favores para un amigo rico. Netanyahu asegura que eran muestras de amistad y que no actuó de manera inapropiada a cambio de ellos y el amigo niega igualmente cualquier comportamiento fuera de la ley.
  • Caso 2.000: son también cargos por fraude y abuso de confianza. De acuerdo con la demanda, el primer ministro llegó a un acuerdo con el editor de un importante periódico para promover una legislación para debilitar a un rival a cambio de una cobertura favorable. El editor también fue acusado de soborno, pero, al igual que el primer ministro, niega los cargos.
  • Caso 4.000: Este es considerado el más grave porque Netanyahu fue acusado de soborno, así como de fraude y abuso de confianza. Según la acusación, Netanyahu promovió decisiones regulatorias que favorecieron a una compañía líder de telecomunicaciones a cambio de una cobertura de noticias favorable de uno de sus sitios web, como parte de un acuerdo con el accionista que controlaba la compañía.

Análisis de Barbara Plett-Usher, corresponsal para Medio Oriente de la BBC

Los problemas legales de Benjamin Netanyahu han marcado sus últimos años en el cargo, haciéndole centrarse cada vez más en su supervivencia política en lugar de gobernar y son también una de las razones de la parálisis política del país.

En los últimos tiempos, Netanyahu ha estado buscando nuevas leyes que le otorguen inmunidad ante un proceso jurídico.

Ese fue uno de los factores que impulsaron las últimas dos elecciones en el país y una de las razones por las cuales ha habido un punto muerto en la formación de un gobierno de coalición.

No está claro qué significará esto para el futuro de Netanyahu pues, según la Ley israelí, puede permanecer en el cargo hasta el veredicto final.

Sin embargo, sus aliados políticos tendrán que decidir si lo siguen apoyando en las negociaciones de coalición en curso.

Miembros de la oposición consideraron que era un día triste para Israel, pero inmediatamente pidieron a Netanyahu que renunciara y peleara su caso en la corte.


¿Qué pasa ahora?

No está claro qué significa esto para el futuro de Netanyahu, pues actualmente no existe una barrera legal para que permanezca en el cargo como primer ministro.

Pueden pasar muchos meses antes de que los casos sean llevados ante un tribunal.

E incluso si es declarado culpable, no se requeriría que Netanyahu renuncie hasta que se agote el proceso de apelaciones, algo que podría llevar años.

Sin embargo, los analistas aseguran que muchos cuestionarán la capacidad del primer ministro para manejar los asuntos de Estado si se defiende simultáneamente en la corte.

Las organizaciones no gubernamentales pueden solicitar al Tribunal Supremo que obligue a Netanyahu a renunciar.

El Supremo dictaminó anteriormente que un ministro del gabinete acusado de un delito debe renunciar o ser destituido de su cargo y tendría que decidir si eso también debería aplicarse al primer ministro.

Los aliados de Netanyahu en el Parlamento, en cambio, pueden tratar de aprobar una legislación que le otorgue inmunidad de enjuiciamiento mientras está en el cargo y permitir a los legisladores anular un posible fallo de la Corte Suprema que revoque esa inmunidad.

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