El gesto de exasperación de Jada Pinkett Smith lo dice todo: la broma de Chris Rock por su alopecia -una condición que causa la pérdida de cabello y sobre la que ella ha hablado con franqueza en el pasado- no le hizo la menor gracia.

Acto seguido, y tras esbozar una sonrisa que ahora vemos como probablemente incómoda, su marido, Will Smith, se subió al escenario y le dio una bofetada a Rock. Luego regresó a su asiento y exclamó a voz en cuello: "Mantén el nombre de mi esposa fuera de tu maldita boca".

La escena -que se desarrolló en menos de un minuto- se transformó rápidamente en uno de los momentos más tensos y seguramente más recordados de la 94ª ceremonia de los Oscar.

Y aunque sin hacer referencia directa, Smith intentó explicar su accionar más tarde cuando aceptó el premio a mejor actor por su papel en King Richard, donde interpreta al padre de las tenistas Venus y Serena Williams.

"Sé que para hacer lo que hacemos tienes que ser capaz de soportar el abuso, y que la gente diga cosas locas sobre ti y que la gente te falte al respeto, y tienes que sonreír y fingir que está bien. Pero el amor te hace hacer cosas locas", dijo entre lágrimas.

Para entonces, las reacciones en los medios y en las redes ya se habían disparado.

"Apenas el quinto hombre negro en casi 100 años en ganar un Oscar por un papel protagonista masculino, y el primero en 16 años, recurre a la violencia en lugar de utilizar el poder de las palabras para aniquilar a Chris Rock. Luego afirma que Dios y el amor lo obligaron a hacerlo", tuiteó la escritora y ganadora del premio Booker Bernardine Evaristo.

"Will Smith le debe una gran disculpa a Chris Rock. No hay excusa por lo que hizo. Tiene suerte de que Chris no presente cargos", dijo el director de cine estadounidense Rob Reiner.

"Fue solo una broma", señaló la actriz Mia Farrow.

Historia de abuso familiar

Los comentarios condenan en su mayoría el gesto violento de Smith. Pero algunos van más allá e intentan entender las razones detrás de su comportamiento.

El periódico británico The Guardian, por ejemplo, se apoya en "Will", la autobiografía de Smith publicada en 2021 en la que el actor detalla los brutales abusos que su padre inflingía a su madre y de los cuales él fue testigo, para establecer un vínculo entre sus vivencias de niño y su conducta actual.

"Cuando tenía 9 años, vi a mi padre golpear a mi madre en un lado de la cabeza con tanta fuerza que ella colapsó", escribió Smith.

"La vi escupir sangre. Ese momento en esa habitación, probablemente más que cualquier otro momento en mi vida, ha definido quién soy".

No solo fue la violencia lo que lo dejó traumatizado, explicaba Smith en tu libro, sino su propia falta de acción frente a ello.

"Dentro de todo lo que he hecho desde entonces, los premios y elogios, los focos y la atención, los personajes y las risas, ha habido una serie sutil de disculpas a mi madre por mi inacción ese día. Por fallarle en el momento. Por no hacerle frente a mi padre, por ser un cobarde", escribió.

Su imagen, añade, es en gran parte una construcción: "un personaje cuidadosamente elaborado y perfeccionado, diseñado para protegerme. Para esconderme del mundo. Para esconder al cobarde".

Violencia machista

Otro texto, publicado en el periódico español El País, describe la reacción de Smith como "otro flagrante caso que resume a la perfección todo aquello que los hombres no deberíamos ser".

Su reacción, dice, "encierra todos los elementos que nos permiten identificar un modelo de masculinidad que hoy por hoy sigue siendo el principal obstáculo para construir un mundo sin desigualdad de género y en el que la violencia deje de estar legitimada".

"Una violencia que está vinculada a la idea de poder, a la omnipotencia en la que los varones hemos sido socializados y a la asunción de que no hay mejor manera de gestionar los conflictos que recurriendo a la fuerza", señala el artículo firmado por Octavio Salazar.

Broma de mal gusto

Si bien el foco de la atención recayó en la conducta de Smith, también se hizo notar que la broma de Rock era de pésimo gusto, un golpe bajo.

"La violencia no está bien. El asalto nunca es la respuesta", tuiteó la actriz estadounidense Sophia Bush.

"Esta es la segunda vez que Chris se burla de Jada en el escenario de los Oscar y esta noche fue por su alopecia. Darle un golpe a la enfermedad autoinmune de alguien está mal. Hacerlo a propósito es cruel. Ambos necesitan un respiro".

Como apuntaba Sophia Bush, la ceremonia del domingo no fue la primera vez que Rock hizo una broma sobre Pinkett-Smith en los Oscar.

Lo hizo también en 2016, cuando Pinkett-Smith fue una de las estrellas que decidió boicotear la ceremonia por la ostentosa falta de diversidad entre los participantes.

"Jada Pinket Smitt boicoteando los Oscar es como si yo boicoteara las prendas íntimas de Rihanna. No fui invitado".

"Su esposo Will no fue nominado por Concussion. Lo entiendo. Uno se molesta. No es justo que Will fuera tan bueno y no fuera nominado. Tienes razón (...) ¡Tampoco es justo que a Will le pagaran US$20 millones por Wild Wild West!", dijo el cómico en aquel momento, en referencia a la comedia que el actor hizo en los años 90 y que fue mal recibida por la crítica.

Con el incidente, se ha reabierto la pregunta de hasta dónde llegan los límites del humor. Muchas voces alegan que los famosos están acostumbrados a la presión de estar bajo los focos y que, por lo tanto, está permitido hacer bromas sobre ellos.

Otras voces opinan que Rock cruzó una línea al comentar sobre la salud de Pinkett-Smith y que Smith tenía derecho a defenderla, aunque no de esta forma violenta.

Un debate con difícil respuesta que, en este caso, terminó por eclipsar el resto de la gala de los Oscar 2022.

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