A un mes del fallido intento de ejecución a Christa Pike, la imputada rompió el silencio y aseguró sufrir un dolor físico y mental constante, tras sobrevivir a dos dosis de la inyección letal. 

El hecho ocurrió el 30 de septiembre, cuando se llevó a cabo el intento de ejecución en el estado de Tennessee, luego de que fuera condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, ocurrido en 1985 en Knoxville. 

La mujer condenada tenía 18 años al momento del crimen; mientras que la víctima, 19. 

Tras sobrevivir en dos oportunidades, Pike fue trasladada hasta un centro asistencial. 

Previamente, una disputa legal había retrasado el proceso. 

El mensaje de Christa Pike

La mujer emitió un comunicado de 460 palabras, donde expresaba que se sentía con un dolor físico y mental. 

En el inicio del escrito, recordó que entró a la cámara de ejecución "preparada para morir", luego de haber "hecho las paces conmigo mismo", señaló en el escrito al que tuvo acceso el medio local The Tennessean. 

"Varios días después, desperté sola en un hospital, confundida y con dolor. Desde aquella noche, no ha habido un solo momento en que no haya sentido dolor. Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar. Y el dolor no es sólo físico, hay dolor en mi mente y en mi alma", siguió. 

"No había pensado en la vida más allá de aquella noche, y estoy profundamente dolida de la incompetencia que ha puesto a tantas personas en esta terrible situación", indicó. 

Además, señaló que seguía "pensando en la familia de mi víctima y en el terrible dolor y la pérdida que han sufrido". 

"Me estoy recuperando y sé que me estoy fortaleciendo", añadió en su declaración, pero consignó que "sanar no es lo mismo que estar bien". 

"Desde aquella noche, he permanecido prácticamente aislada en la enfermería de la prisión, lejos de otras personas y de las relaciones humanas que tanto significan para mí. Ese aislamiento conlleva su propio tipo de dolor", añadió en el escrito. 

Asimismo, planteó que busca "un sentido a lo que me ha sucedido. Algo que me ha dado fuerza es el extraordinario amor y apoyo que he recibido de personas de todo el mundo. Me siento abrumada por la bondad y las oraciones de personas que conozco desde hace años y de completos desconocidos". 

"No sé cómo sobreviví a esa noche. No sé qué me depara el futuro. Algunos días, encontrar la esperanza es más difícil que otros. Por ahora, intento sanar, un día a la vez. Y me aferro al amor y la bondad de tantas personas que me han recordado que no estoy sola", cerró en el documento. 

Cabe recordar que la mujer se mantiene en el Centro de Rehabilitación Debra K. Johnson en Nashville, donde ha estado recluida los últimos 30 años. Según detallaron en el medio citado, la mujer sigue recibiendo atención médica en la enfermería de la prisión. 

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