En este último mes se han sumado las voces que condenan al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, sobre todo desde la instalación de la polémica Asamblea Constituyente, elegida el 30 de julio y que este viernes quitó sus atributos a la Asamblea Nacional.

Buena parte de la comunidad internacional ha desconocido este nuevo órgano, calificándolo de “ilegal” e “ilegítimo”. Algunos países de la región se han pronunciado en contra de la deriva autoritaria que estaría tomando el régimen venezolano y han respaldado al Parlamento, electo en 2015.

Entre los más críticos está EE.UU. que, tras la elección de este nuevo órgano, llamó a Maduro de “dictador” y anunció sanciones directas en contra de él sin descartar lo que llamó como "opción militar".

Aunque el aislamiento global del sucesor de Hugo Chávez se intensifica, no todo es oposición y repudio exterior al régimen venezolano. El mandatario cuenta con países aliados en Latinoamérica, Europa y en el Asia Pacífico que responden a factores económicos, ideológicos, geoestratégicos y de visión sobre el sistema internacional que se quiere.

Entonces, ¿quiénes son los amigos de Maduro y por qué?

RUSIA

Es uno de los principales defensores de Maduro. Criticó abiertamente a los países que no reconocieron los resultados de las elecciones venezolanas a la Asamblea Constituyente y a la presión económica en contra del régimen. El dedo acusador de Moscú apuntó a los ciudadanos que se negaron a participar en el proceso y a cualquier “plan destructivo” que pudiera agudizar la polarización social.

Este miércoles, mientras Mike Pence hablaba sobre la crisis venezolana y la tensión en Corea del Norte en La Moneda con la presidenta Bachelet, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov advertía que era “inaceptable” la amenaza de una intervención militar esgrimida por el presidente Trump para resolver la crisis venezolana y pidió que los desacuerdos se superen “únicamente mediante medios pacíficos”. 

A comienzos de este año, Lavrov y su, por entonces homóloga, Delcy Rodríguez, estrecharon las relaciones bilaterales entre ambos países en Moscú en materia de energía, agricultura y la industria. El ministro ruso destacó a raíz de esta visita, que las "relaciones están en alza".

El ministro de Extariores ruso, Sergei Lavrov, y su por entonces homóloga venezolana, Delcy Rodríguez, en un encuentro en Moscú.


En cualquier caso, la “alianza estratégica” entre Moscú y Caracas responde, según analistas, a un cambio en la política exterior de Caracas a comienzos del presente milenio más proclive a relacionarse con el Asia Pacífico y otros países emergentes, y a un Putin que puso su interés en América Latina para establecer una agenda que le otorgara más influencia, mercados y crear “un contrapeso sólido a la influencia estadounidense”. Venezuela es parte de este engranaje.

En este sentido, en vísperas de su gira para asistir a la sexta Cumbre de los Brics, en julio de 2014 en Brasilia, Putin aseguró que “Rusia busca cooperar con una Latinoamérica unida, fuerte e políticamente independiente”, pilar para un “mundo policéntrico” en formación.

Para el editor del servicio de BBC Rusia, Famil Ismailov, el apoyo de Rusia a Caracas es más bien político y moral, que material. “Rusia ve lo que pasa en Venezuela como otro esfuerzo por provocar otra 'revolución de color', como las de Ucrania y Georgia, y por eso va a apoyar a Maduro y al gobierno venezolano hasta el final" afirmó a la BBC Mundo.

“Rusia ve lo que pasa en Venezuela como otro esfuerzo por provocar otra 'revolución de color', como las de Ucrania y Georgia, y por eso va a apoyar a Maduro y al gobierno venezolano hasta el fina
Famil Ismailov

Además, explicó que Rusia “no tiene mucha capacidad para apoyar a Venezuela económicamente. Así que lo máximo a lo que Caracas podría aspirar es a una reestructuración de su deuda o, en el mejor de los casos, su condonación a cambio de un mayor acceso para las empresas rusas”.  

El componente más económico lo coloca el autor de la biografía no autorizada de Nicolás Maduro, “De verde a Maduro”, Roger Santodomingo. En un artículo de opinión en el diario El País de España, indica que el motivo inicial de Maduro por eliminar la Asamblea Nacional con el Tribunal Supremo y luego con la Constituyente, era "eliminar los obstáculos para acceder a dinero ruso a cambio de pozos petroleros". Anteriormente, en 2014, con las sanciones impuestas por EE.UU. y la UE a Moscú por el caso de Ucrania, América Latina ofreció sus productos alimenticios de exportación para abastecer el apetito ruso.

Con todo, para Ismailov Moscú “no tiene mucha capacidad para apoyar a Venezuela económicamente. Así que lo máximo a lo que Caracas podría aspirar es a una reestructuración de su deuda o, en el mejor de los casos, su condonación a cambio de un mayor acceso para las empresas rusas”. La deuda alcanzaría los mil millones de dólares.

Con decenas de convenios firmados en casi todas las áreas de cooperación, Venezuela destaca porque cuenta con unos 5 mil misiles de tierra-aire MANPADS de fabricación rusa, el mayor arsenal en América Latina en su tipo. Además, tiene aviones de combate Sukhoi Su-30.

CHINA

Este país ha dado un fuerte espaldarazo a Maduro. No solo defendió la Constituyente, sino que criticó la injerencia de exterior en Venezuela y pidió a EE.UU. que no interfiriera en Caracas. "China siempre sigue el principio de no intervención en los asuntos internos de otros países y abogamos que entre naciones haya igualdad y respeto”, advirtió un comunicado del ministerio de Asuntos Exteriores.

La política ha sido importante para la República Popular China, ya que ha buscado un mayor acercamiento a la región con fines, aseguran los expertos, geoestratégico. Sin embargo, a este país no le conviene que Venezuela termine en bancarrota estatal o colapse. Beijing ha sido un gran prestamista. Además, en total, Venezuela ha recibido de Beijing unos 65 mil millones de dólares, algo más de la mitad de toda la inversión del país asiático en América Latina. Y en diversos sectores: el agrícola, industrial, petrolero y militar.

El mismo presidente de la República Popular China, Xi Jinping, en su visita a Venezuela, en julio de 2014, se vanaglorió con que tras la llegada de la Revolución Bolivariana con Hugo Chávez, en 1999, se habían concretado más de 450 convenios en diferentes campos con China”. Asimismo, Beijing en 2015 le concedió un préstamo de 10 mil millones de dólares al Estado venezolano para financiar la deuda y modernizar Pdvsa.

Los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y China, Xi Jinping

Por otra parte, para Venezuela, China significa diversificación de su comercio exterior. De hecho, en 2016, Beijing fue el segundo socio comercial con un 14% del comercio venezolano, después de EE.UU., que tiene un 29%. China estaría importando entre 300.000 y 600.000 barriles de petróleo venezolano diarios, según cifras de la estatal Petróleos de Venezuela al 2015, constata BBC Mundo.

Sin embargo, Venezuela es una pieza más del engranaje del interés del gobierno chino por Venezuela y que está relacionado con el ordenamiento geoestratégico mundial. Xi Jinping lo demostró en la reunión de la APEC en Lima, en noviembre de 2016, y después en el encuentro de Davos, en enero de 2017.

BOLIVIA

Evo Morales viajó hasta Caracas para conmemorar el primer año de la muerte de Hugo Chávez, el líder de la “revolución socialista del siglo XXI”, pero su apoyo al régimen sigue intacto con Nicolás Maduro. Este gran aliado del gobierno venezolano en la región, ha defendido públicamente la Constituyente como un “órgano legítimo y democrático” y ha culpado a EE.UU. y a la “derecha internacional” de conspiración contra Venezuela para desestabilizar al país.

Asimismo, Bolivia, junto a Ecuador y Surinam, se restó a la firma de la declaración conjunta que hicieron los fundadores del Mercosur –Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay– y sus invitados –Chile, Colombia, México y Guyana–, en julio pasado. En él se insta al “restablecimiento del orden institucional, la vigencia del Estado de derecho y la separación de poderes, en el marco del pleno respeto de las garantías constitucionales y los derechos humanos” y hacen un “urgente llamado al cese de toda la violencia y a la liberación de todos los detenidos por razones políticas”.

Morales tampoco estuvo de acuerdo en la suspensión indefinida de Venezuela del Mercosur y “llama a los Estados Parte del protocolo de Ushuaia a preservar la institucionalidad de los organismos de integración de la región, enmarcando sus acciones en el Derecho Internacional y la normativa vigente”, indicó la Cancillería de Bolivia a comienzos de agosto, país que está en proceso de adhesión al Mercosur.

En el marco de la OEA, ha sido Evo Morales, quien, sumado a otros líderes de la región, ha rechazado la convocatoria de esta entidad sobre la situación en Venezuela en mayo pasado, ya no solo porque, a su juicio, no corresponde que se intervenga en asuntos internos de otro Estado, sino porque esta entidad estaría “siendo usada por un país para el linchamiento político en contra del gobierno de Venezuela”· Es más, su defensa a Maduro apunta a que la OEA incita al “odio y la violencia en Venezuela por intereses políticos y vulnerar el derecho institucional”.

Nicolás Maduro, con Evo Morales en la reunión del ALBA en marzo de 2017.

La relación del presidente boliviano con el gobierno de Venezuela data desde su llegada al poder y se fue forjando en torno a alianzas como la del ALBA-TCP y de la mano de Hugo Chávez, Néstor Kirchner y los hermanos Castro.

CUBA

A pocos les llama la atención de que en medio de la crisis, con más de un centenar de muertos y cuando su gobierno pierde respaldo internacional, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, viajara de sorpresa a Cuba para visitar la tumba del fallecido líder comunista Fidel Castro cuando se acerca el 91 aniversario de su nacimiento.

Cuba es uno de los principales aliados del régimen chavista, por lo que parecía oportuno buscar la reafirmación del liderazgo y el apoyo cubano en medio del caos. Sin embargo, ha levantado suspicacias en la oposición venezolana que critica la excesiva intromisión del gobierno de La Habana en la situación interna del país sudamericano. En un tuit del 15 de agosto Capriles preguntaba: ¿Usted cree que en nuestra Venezuela hay alguna injerencia extranjera? De quién?

Según parte de la oposición, entre otros los representantes del Foro por los Derechos y Libertades y las Damas de Blanco, entre otras organizaciones, “el castrismo ensaya y aplica en Venezuela toda su tecnología represiva”, de acuerdo al Diario de Cuba y otros medios.

A La Habana y Caracas les une, según expertos, el socialismo, el petróleo y los médicos, que son claves en las relaciones bilaterales, desde que se forjó la amistad entre Fidel Castro, incluso antes de que Hugo Chávez llegara al poder, cuando era un teniente coronel recién salido de la cárcel. Castro lo recibió en la capital de la isla en diciembre de 1994, el primero de los muchos viajes que el líder bolivariano haría a la isla. “Fidel es para mí un padre, un compañero, un maestro de estrategia perfecta”, dijo Hugo Chávez en el 2005.

Esta relación, basada en la vocación latinoamericanista, se selló con una estrecha cooperación que se expresó en lo económico y en lo social: consistía en intercambios de petróleo venezolano a la isla a precios preferenciales y pagados en abonos de hasta 25 años plazo –unos 105.000 envíos diarios de barriles a 2013–, diversos proyectos de millonarias inversiones, la modernización y ampliación de la refinería de petróleo de Cienfuegos, con un presupuesto que ascendería a 1.400 millones de dólares, señala El País.

Sin embargo, la situación ha cambiado con la crisis que tiene sumaida a Venezuela en el caos. Se estima que estos envíos han caído a menos de la mitad. En noviembre de 2016, Cuba tuvo que comprar petróleo en el mercado abierto por primera vez en 12 años debido al derrumbe de la producción venezolana, constata La Nación, citando a The Wall Street Journal. Los doctores también estarían regresando a La Habana y Cubana de Aviación habría suspendido sus viajes regulares a Caracas.

IRÁN

Como “declaraciones intervencionistas y provocativas”, calificó Teherán las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, quien no descartó recurrir a la "opción militar" contra Venezuela para resolver la crisis humanitaria que azota al país. El ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, quien estuvo en Caracas en agosto de 2016, condenó “cualquier injerencia extranjera en los asuntos internos de Venezuela” y subrayó la necesidad de respetar la “soberanía e independencia” de los otros países. Además, dijo estar preparado para respaldar al país sudamericano “contra las presiones”.

Para Nicolás Maduro, Irán es una de las potencias emergentes más “importantes” del siglo XXI, una potencia de paz, una actor "estabilizador" que persigue la construcción de un mundo multipolar.

En julio de 2015, ambos gobiernos impulsaron una amplia agenda que incluían seis convenios en materia de cooperación científica, económica, de salud y tecnología. Fortalecer la cooperación energética e industrial con las autoridades iraníes es relevante para Caracas. Así lo demostró la presencia del vicepresidente de Planificación venezolano, Ricardo Menéndez, en la toma de posesión del segundo mandato del presidente iraní, Hasan Rohani, a comienzos de agosto.

Publicidad