Un juez federal ultraconservador consideró este miércoles sin precedentes un recurso presentado por opositores al aborto, quienes le piden que prohíba la píldora abortiva mifepristona en todo Estados Unidos.

Pese a ello, durante una audiencia seguida de cerca por la Casa Blanca, el magistrado Matthew Kacsmaryk, pareció simpatizar con algunos de sus argumentos, según relataron los pocos periodistas autorizados a ingresar a la corte de Amarillo en el sureño estado de Texas, donde se evaluó el caso.

Al final del proceso, el juez, quien fue abogado en una organización cristiana antes de ser designado para este cargo por el entonces presidente republicano Donald Trump, prometió dictar su decisión "lo más rápido posible".

De aceptar el pedido, el impacto sería casi de la misma magnitud que el causado en junio pasado por la Corte Suprema, que revocó el derecho constitucional al aborto.

Desde entonces, 15 estados conservadores han prohibido cualquier modalidad de aborto en su territorio, y otros como Florida (sureste) están en proceso de restringir severamente esta práctica.

Pero esta vez podría afectar a todo el país, incluidos los estados que protegen el derecho al aborto. Unas 500.000 mujeres usan la píldora abortiva cada año en este territorio. La posibilidad despierta el rechazo de organizaciones feministas.

Con carteles en la mano, que llevan mensajes como "No es tu útero, no es tu decisión", activistas de la asociación Marcha de Mujeres se manifestaron frente a la corte. Entre ellas una vestida de payaso, como una forma de denunciar el "circo" en el que consideran se ha convertido este caso.

Entre las que protestan está Lindsay London -enfermera de 41 años- quien aseguró que el pedido de agrupaciones conservadoras, que reclaman posibles riesgos en las mujeres ante la ingesta de este medicamento, tiene razones "100% ideológicas, y no una base científica".

A unos pasos de distancia, tres mujeres rezaban de rodillas "contra la píldora abortiva". "Hay mucha preocupación por la seguridad" de este producto, dijo a la AFP Rita Cantú Hernández, quien se identifica como una ministra cristiana.

 

- "Sin perder el tiempo" -

 

Los supuestos problemas sobre su seguridad justifican la denuncia presentada en noviembre por una coalición de médicos y organizaciones religiosas opositoras al aborto contra la Agencia Estadounidense de Medicamentos (FDA).

La acusan de haber autorizado, en el año 2000, la mifepristona (RU-486), una de las dos pastillas utilizadas en Estados Unidos para la interrupción médica del embarazo. Para ellos, no se siguieron los procedimientos y se aprobó un producto químico "peligroso".

Sin esperar al examen de fondo del caso, los opositores al aborto quieren que la justicia federal suspenda la autorización de mifepristona en todo el territorio. Estratégicamente presentaron el recurso en Amarillo, donde el juez Kacsmaryk, quien no oculta su oposición al aborto, es el único juez federal.

El miércoles, lo instaron a actuar con rapidez. Los efectos nocivos de este producto "no conocen límites" y "no podemos perder el tiempo", alegó uno de sus abogados, Erik Baptist, según detalló CNN.

Subrayando el carácter excepcional del pedido, el juez le preguntó si podía citar un caso "similar" en el que se le haya pedido a la justicia federal que retire la autorización de un medicamento aprobado por la FDA varios años antes. Baptist tuvo que aceptar que su solicitud no tenía precedentes.

 

- 5,6 millones de mujeres-

 

Los abogados de la FDA defendieron la seguridad de la mifepristona, que durante 23 años ha sido utilizada por 5,6 millones de mujeres con muy pocas complicaciones, menos de 1.500.

Sin embargo, el magistrado se mostró escéptico y los presionó con preguntas al respecto, relacionadas al proceso que se siguió para evaluar el medicamento.

Se da por descontado que alguna de las partes, sea cual fuere la decisión del juez, apelará. Allí el caso pasará a la corte federal de apelaciones de Nueva Orleans, también conocida por su conservadurismo.

Luego de ello el tema podría terminar nuevamente en la Corte Suprema de Estados Unidos que, desde su reconformación por parte de Donald Trump, tiene seis magistrados conservadores de nueve.

Incluso si la justicia finalmente suspendiera la autorización de la FDA, probablemente pasarían varios meses antes de que se aplicara su decisión.

Según expertos en derecho sanitario, el regulador de medicamentos debe seguir un procedimiento estricto antes de retirar la autorización de un producto.

Como opción los médicos también podrían recurrir a una segunda pastilla, el misoprostol, cuyo uso se combina hoy con mifepristona para mayor eficacia y menor dolor.

"Será caótico de cualquier manera", dijo a la AFP Elisa Wells, fundadora de la red de información sobre píldoras abortivas Plan C.

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