Al menos 2.975 personas murieron entre septiembre de 2017 y febrero de 2018 en Puerto Rico como consecuencia del huracán María, según un estudio independiente de la Universidad George Washington publicado este martes y encargado por el Gobierno puertorriqueño.

Los investigadores han hallado "brechas en los procesos de certificación de muerte y de comunicación pública", indicó el documento.

A principios de agosto, el Ejecutivo de San Juan reconoció 1.427 fallecidos más de los habituales durante los cuatro meses siguientes al huracán, frente a las 64 víctimas que oficialmente había reportado al inicio.

"Los resultados de este estudio sugieren que, trágicamente, el huracán María produjo un mayor número de muertes en toda la isla. Ciertos grupos -aquellos en áreas de menores ingresos y los de mayor edad- encararon los mayores riesgos", explicó Carlos Santos-Burgoa, investigador principal del instituto Milken de Salud Pública de la Universidad George Washington.

Como causa del bajo número de muertos reconocidos por las autoridades en un primer momento, el reporte citó "la falta de comunicación, directrices bien establecidas y ausencia de formación entre los médicos sobre cómo certificar muertes en desastres naturales".

Asimismo, la investigación del instituto Milken, el informe oficial encargado por las autoridades de la isla caribeña y hecho en colaboración con la Universidad de Puerto Rico, recalcó que "el riesgo de fallecimiento durante este periodo de tiempo fue el mayor (un 60 % por encima de lo esperado) para la gente que vivía en los municipios más pobres".

La cifra de este estudio se sitúa en la línea de dos estudios previos divulgados por instituciones académicas de Estados Unidos: uno de Harvard de mayo, que situó el saldo mortal en 4.645, y otro de comienzos de mes de la Universidad Estatal de Pensilvania, con 1.130 muertos.

“María”, que dejó sin electricidad durante meses a gran parte de Puerto Rico, causó unas pérdidas económicas de 90.000 millones de dólares, lo que supone el tercer huracán más costoso desde 1900 en Estados Unidos, tras “Harvey”, que afectó el sur de Texas en 2017, y “Katrina”.

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