Policías y funcionarios de inmigración de Papúa Nueva Guinea ingresaron este viernes, por segundo día consecutivo, al centro de detención de la Isla de Manus para terminar de evacuar a los refugiados y solicitantes de asilo que aún permanecían en el lugar, informaron fuentes oficiales.

"Todos han sido evacuados", dijo el oficial de Policía Dominic Kakas. Unos 50 hombres habían sido evacuados el jueves de ese campo de refugiados solventado y desmantelado por Australia, pero aún quedaban 328 que debían ser trasladados a nuevos campos, aún en construcción.

El refugiado Hass Hassaballa dijo que los hombres fueron arrastrados y golpeados por los policías, mientras eran subidos a autobuses sobrecargados.

"Estamos todos llorando. Estamos dejando el campo", dijo otro refugiado, Ezatullah Kakar, en declaraciones a dpa.

Niegan maltrato

Por su parte, la Policía negó haber usado la fuerza y aseguró que las relocalizaciones del jueves fueron hechas en forma pacífica.

Según Acnur, los refugiados se niegan al traslado porque temen ser atacados por la población después de que a finales de octubre ciudadanos locales irrumpieran en el campo armados con palos y machetes.

Australia se niega desde hace tiempo a acoger a los solicitantes de asilo que llegan en barco y tiene acuerdos con Papúa Nueva Guinea y Nauru para que los reciban.

La mayoría de los refugiados provienen de Irán, Afganistán, Sri Lanka, Pakistán y Bangladesh.

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