Durante las últimas horas se identificó al paciente cero contagiado con hantavirus fallecido en un crucero en el Atlántico: se trataba de un ornitólogo neerlandés.

Recordemos que las alertas sanitarias internacionales se encendieron el primer fin de semana de mayo tras la muerte de tres pasajeros de un crucero que iba desde Ushuaia hasta Cabo Verde. Además, se reportó que otros cinco turistas estaban contagiados con hantavirus.

El paciente cero murió en el barco y su cuerpo fue depositado en la isla de Santa Elena, un territorio británico del Atlántico Sur. Su esposa también enfermó a bordo y fue hasta Sudáfrica, falleciendo en el hospital de Johannesburgo.

El matrimonio fue identificado como el ornitólogo neerlandés Leo Schilperoord (70) y su esposa Mirjam (69) —una pareja de Haulerwijk, un poblado de alrededor de 3000 personas al norte de Países Bajos— quienes estaban en un viaje por el cono sur desde el 27 de noviembre de 2025. 

Se contagiaron de hantavirus en un vertedero

Su primera parada fue Argentina, donde estuvieron aproximadamente cuatro meses, luego Uruguay y Chile, y retornaron a territorio trasandino llegando a Tierra del Fuego. El 27 de marzo realizaron la expedición que les costó la vida: visitaron un basural en las afueras de Ushuaia para fotografiar al carroñero caracara araucano (Daptrius albogularis), también conocido como carancho de garganta blanca o caracara de Darwin.

El 1 de abril, el matrimonio Schilperoord embarcó junto a 112 personas, entre ellos otros ornitólogos y científicos, en el MV Hondius en Ushuaia.

Leo Schilperoord falleció a bordo cinco días después. El 24 de abril, Mirjam descendió del crucero junto al cuerpo de su esposo en la isla de Santa Elena, desde ahí voló hasta Johannesburgo en Sudáfrica, donde tenía una conexión para retornar a Países Bajos.

Una vez en el avión que la llevaría de regreso a Europa, la tripulación del avión consideró que estaba demasiado enferma, por lo que le impidieron volar. Mirjam colapsó en el aeropuerto y falleció al día siguiente en el hospital de Johannesburgo, reportó New York Post.

Gastón Bretti, fotógrafo y guía local, comentó a Ansa Latina “es común que los observadores de aves visiten los vertederos porque allí hay muchas aves, generalmente carroñeras".

Respecto al vertedero, explicó que se trata de un “sitio de fácil acceso ubicado a la entrada de la ciudad" y lo describió como "una montaña de desechos que hoy supera con creces el límite inicialmente establecido por las autoridades".

"Los avistamientos se realizan desde un sendero paralelo, y es ahí por donde solemos ir", añadió el guía.

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