Reunión en la Casa Blanca. En los días previos a la reunión del jueves entre los presidentes de Brasil, Lula da Silva, y de Estados Unidos, Donald Trump, realizada en la Casa Blanca, los medios brasileños como CNN Brasil y Metrópoles estimaban que la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU sería uno de los temas del encuentro.

  • Su nombre para ocupar la Secretaría General del organismo a partir de 2027 es promovido por Brasil y México, mientras que Chile retiró su patrocinio. La opción de Bachelet enfrentará su prueba de fuego en julio cuando se pronuncie el Consejo de Seguridad de la ONU antes de que la votación pase a la Asamblea General. La instancia está integrada por 15 miembros, donde 5 de ellos (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) tienen derecho a veto.
  • La administración de Trump ya ha dado señales poco alentadoras para la candidatura de Bachelet. Por ello, según fuentes diplomáticas, Brasil debía negociar con EE.UU. para que no bloqueara la candidatura.
  • Tras tres horas de la reunión-almuerzo entre Lula y Trump, calificada como muy positiva y donde avanzaron en temas arancelarios, de seguridad y comercio, el mandatario brasilero dio una extensa conferencia de prensa donde, sin embargo, el nombre de Bachelet no apareció. Tampoco en el resumen que hizo el canciller Mauro Vieira.

Reformar la ONU. Lo que sí hubo fue un extenso alegato de Lula sobre la necesidad de reformar la ONU, que según él mismo planteó directamente a Trump.

  • “Hablé mucho con él sobre la cuestión del cambio en el Consejo de la ONU”, dijo Lula en la conferencia. “Es necesario reformar la ONU, y que él, Trump, Xi Jinping, Putin, Macron y el primer ministro de Inglaterra son las personas que tienen la responsabilidad de proponer el cambio, porque son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad: solo ellos pueden todo. Tienen derecho de veto, tienen derecho a designar a la Secretaría General de la ONU”, dijo.
  • “La geopolítica de 2026 no es la geopolítica de 1945. El mundo es otro. La comunicación es otra. Todo esto le fue dicho con la mayor tranquilidad”, afirmó Lula quien también reiteró a Trump el antiguo anhelo de Brasil de tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad.

Disputa con Macri. Según una nota del viernes del diario Clarín de Buenos Aires, la candidatura de Bachelet es el nuevo frente de batalla entre Lula y el presidente argentino, Javier Milei, ya que la Casa Rosada promueve la candidatura del diplomático Rafael Grossi al organismo.

  • El artículo de Clarín destaca las diferencias de estilo entre ambos presidentes en su relación con Washington: mientras Lula subrayó que habló en portugués durante toda su reunión con Trump, sin concesiones al inglés, Milei llegó a disculparse por hablar en español en un discurso en Estados Unidos. Y mientras Lula regresa de Washington con una reunión de tres horas y señales de sintonía con Trump, la cancillería argentina enfrenta las consecuencias de su retirada de la Organización Mundial de la Salud, un movimiento que sus propios diplomáticos en Nueva York empiezan a cuestionar en voz baja.
  • A eso se suma que esta semana Brasil presentó su candidatura al Consejo de Derechos Humanos de la ONU para el período 2027-2029, un movimiento que según Clarín “opaca a la Argentina en términos de peso regional y reposiciona el liderazgo brasileño en la esfera internacional” y refuerza la ofensiva multilateral de Lula en un año electoral en Brasil.

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La cocina de la elección. La carrera por suceder a António Guterres tiene hasta la fecha cuatro candidatos formales: Bachelet, Grossi (director del OIEA), la costarricense Rebeca Grynspan y el senegalés Macky Sall. Los cuatro ya participaron en diálogos interactivos ante los 193 estados miembros de la Asamblea General, donde expusieron sus visiones y propuestas. Pero ahí no se decide nada.

  • El resultado se cocina en el Consejo de Seguridad. El proceso de selección formal comienza a fines de julio mediante los llamados straw polls, sondeos informales donde los 15 embajadores del Consejo reciben papeletas con tres opciones ante cada candidato: “alentaría”, “desalentaría” o “sin opinión”.
  • Un “desalentaría” de parte de uno de los cinco miembros permanentes, el llamado P5, equivale a un veto anticipado. En teoría el voto es secreto, pero en la práctica las cinco potencias suelen comunicar informalmente su posición a los candidatos o sus gobiernos. Si ningún P5 veta a un candidato o candidata, él o ella necesita 9 de los 15 votos del Consejo para avanzar.
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