Vladimir Putin dijo que el derribo de un avión de combate SU24 por parte de la fuerza aérea turca tendría graves consecuencias para las relaciones entre ambos países, y el jueves su palabra se cumplió. Moscú anunció que impondrá una serie de sanciones económicas contra Turquía que afectarán a los sectores de turismo, comercio y tráfico aéreo. El primer ministro Dmitri Medvedev dio dos días al gabinete para elaborar una lista con “amplias medidas”.

Desde ya se adelantó que entre ellas se incluirá el congelamiento de proyectos comunes de inversiones y el posible cobro de aranceles aduaneros. El ministro de Economía, Alexei Uliukaiev, destacó que las sanciones podrían afectar la construcción de la primera central nuclear turca, un proyecto que asciende a los 22.000 millones de dólares y que es la mayor obra que debe encarar el consorcio Rosatom. El gasoducto Turkish Stream también podría verse afectado por la decisión.

Además, Moscú emitió una alerta de viaje para Turquía, un destino muy popular entre los turistas rusos. Las agencias de viaje incluso suspendieron todos los tours hacia el país hasta fin de año. Esta medida, según portavoces rusos, representa pérdidas de 10.000 millones de dólares para Turquía. También se cancelará el Año Ruso-Turco de la Cultura y se controlarán las mercancías procedentes de Turquía, pues Rusia argumenta que no cumplen con la normativa.

Avión desconocido

Putin volvió a manifestarse sobre el incidente, señalando que “para nosotros son totalmente inexplicables tales golpes traicioneros por la espalda por parte de los que considerábamos como socios y aliados”. El mandatario dijo que esperaba que Ankara presentara disculpas por el derribo del avión, aunque el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, descartó esa posibilidad. “Aquellos que han violado nuestro espacio aéreo son los que tienen que disculparse”, dijo Erdogan a CNN.

Sin embargo, en una entrevista con el canal francés France 24, Erdogan matizó señalando que, de haber sabido que el avión que entró al espacio aéreo turco era ruso, probablemente habrían actuado de otra forma. En la entrevista, Erdogan sostuvo que la máquina derribada “era un avión con una identidad no determinada” y que podría haber sido una aeronave del régimen sirio. Añadió que “ningún Estado, ningún país, puede renunciar a sus derechos de soberanía”.

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