Cuando pensamos en reyes y la realeza en general, es muy posible que nos venga a la mente la clásica imagen de reyes en grandes festines llenos de carne y vino. No obstante, a pesar de su elevado estatus, la realeza anglosajona, por lo menos, no se daba un festín habitual con abundantes cantidades de carne y pescado, según revelan nuevos estudios bioarqueológicos realizados por Cambridge y publicados en la revista Anglo-Saxon England.

Parte de los hallazgos se basa en nuevo análisis de más de 2.000 esqueletos enterrados en Inglaterra entre los siglos V y XI, que sugiere además que poca gente en Inglaterra, incluida las élites, comía grandes cantidades de carne antes de que se asentaran los vikingos en el siglo IX. Más bien, estos gobernantes medievales cenaban principalmente cereales y verduras.

"La nobleza se codeaba con el campesinado"

El sorprendente descubrimiento hizo inferir a los académicos que la jerarquía social no influía en la cantidad de carne que se consumía. Según creen, los grandes festines con mucha carne se reservaban para ocasiones especiales en las que "la nobleza se codeaba con el campesinado". 

Los hallazgos indican así que la Inglaterra altomedieval (también conocida con el término ahistórico de "anglosajona") estaba menos estratificada socialmente de lo que se pensaba.

Para llegar a las conclusiones, Sam Leggett, bioarqueóloga de la Universidad de Edimburgo (Escocia), analizó las firmas químicas de las dietas conservadas de los huesos de 2.023 individuos fallecidos de la época anglosajona. A continuación, Leggett cruzó los hallazgos isotópicos, elementos con distinto número de neutrones en sus núcleos, con pruebas del estatus social, como los objetos de la tumba, la posición del cuerpo y la orientación de la tumba. La investigación de Leggett no reveló ninguna correlación entre el estatus social y las dietas altas en proteínas.

Análisis de listas de alimentos reales y no reales

Estos resultados sorprendieron a Tom Lambert, historiador del Sidney Sussex College de la Universidad de Cambridge, que había estudiado textos medievales que indicaban que los anglosajones sí comían mucha carne.

Así que los dos se emparejaron para investigar la realidad de la cocina anglosajona. La pareja analizó las listas de alimentos, tanto reales como no reales, del sur de Inglaterra durante el reinado del rey Ine de Wessex (entre 688 y 726).

Según una declaración, 11 listas de alimentos que se conservan de la época describen el contenido de los festines como modestas cantidades de pan; enormes porciones de carne de vaca, cordero, salmón, anguila y aves de corral; y algo de queso, miel y cerveza. Según una lista fechada en el reinado de Ine de Wessex (entre 688 y 726), cada invitado habría ingerido unas 4.140 calorías.

Un compromiso político: festines para pagar la "feorm"

Los investigadores no discuten la existencia de estas comidas ricas en calorías y cargadas de carne. Pero consideran que estos festines son la excepción, no la norma. Probablemente, agregan, estos festines eran organizados por campesinos para pagar la "feorm", o "renta alimentaria", al rey.

"Vemos a los reyes viajando a barbacoas masivas organizadas por campesinos libres, gente que poseía sus propias granjas y a veces esclavos para trabajar en ellas", dice Lambert en un comunicado de la Universidad de Cambridge. "Se podría comparar con una cena de campaña presidencial moderna en [Estados Unidos]. Era una forma crucial de compromiso político".

Según señalaron los investigadores, estos festines habrían incluido bueyes enteros asados sobre enormes fosas; los arqueólogos han encontrado anteriormente pruebas de este tipo de festines en Anglia Oriental, donde vivían muchos anglosajones.

"Los historiadores suelen dar por sentado que los festines medievales eran exclusivamente para las élites", afirmó Lambert. "Pero estas listas de alimentos muestran que, incluso si se permite un apetito enorme, debieron asistir 300 o más personas. Eso significa que muchos campesinos de a pie debieron estar allí, y esto tiene grandes implicaciones políticas", agregó.

Pruebas isotópicas

Según los investigadores, si los anglosajones se hubieran dado el gusto de comer más carne, habrían encontrado pruebas isotópicas de exceso de proteínas y signos de enfermedades como la gota en los huesos. "Pero no encontramos eso", aseguro Leggett.

El nuevo estudio presenta así un panorama muy diferente de cómo era la vida en la época, lo que, a medida que se hagan más estudios, podría transformar nuestra comprensión de la realeza y la sociedad de la Alta Edad Media. 

"La visión popular siempre ha sido la de una gran división social entre las élites y los campesinos", dijo Lambert en declaraciones al periódico británico The Sun. "Pero su dieta era la misma. Se ve que en los días normales comían sobre todo pan y menestra de verduras. Y de vez en cuando se reunían para hacer una buena comida o una barbacoa. Así que [era] una forma temprana de flexitarianismo", agregó.

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