Durante la madrugada de este sábado, el líder del régimen venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos en el marco de un operativo ejecutado por fuerzas estadounidenses luego de ataques registrados en Caracas.

Tras la captura de Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país “administrará” Venezuela hasta que existan garantías para una transición política segura. En ese contexto, descartó la posibilidad de un gobierno encabezado por la dirigente opositora María Corina Machado, quien intentó postularse a las elecciones presidenciales de 2024, pero fue inhabilitada por el régimen. Esa situación derivó en la candidatura de Edmundo González Urrutia, a quien la oposición reconoce como ganador de los últimos comicios presidenciales de Venezuela, de acuerdo con las actas presentadas.

Trump también se refirió al estado crítico de la industria petrolera del país. Durante años, bajo el régimen de Maduro, el sector energético venezolano se fue debilitando progresivamente. En ese escenario, el mandatario estadounidense expuso sin rodeos sus planes para el crudo venezolano: “Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y comiencen a generar ganancias para el país”.

El petróleo venezolano y la retórica de Trump

Días antes de la intervención en Venezuela, Trump ya había puesto el foco en el petróleo. A mediados de diciembre anunció un “bloqueo total y completo de los petroleros sancionados” que entren y salgan del país hasta que Venezuela “devuelva a los Estados Unidos de América todo el petróleo, la tierra y otros activos que previamente nos robaron”.

Las declaraciones sobre un supuesto petróleo “robado” por Venezuela generaron desconcierto en la prensa internacional, especialmente porque hasta ahora Washington había fundamentado su presión contra Maduro en acusaciones sobre su presunto liderazgo del denominado Cártel de los Soles, algo que el líder del régimen venezolano siempre ha negado.

La postura fue reforzada por el asesor de Seguridad Nacional de Trump, Stephen Miller, una de las figuras más influyentes de su gabinete. “El sudor, ingenio y esfuerzo estadounidenses crearon la industria petrolera en Venezuela. Su despótica expropiación fue el mayor robo de riqueza y propiedad estadounidense del que hay registros. Estos activos saqueados fueron usados para financiar el terrorismo e inundar nuestras calles con asesinos, mercenarios y drogas”, afirmó.

¿Qué dice la historia sobre el petróleo de Venezuela?

Ante estas afirmaciones, BBC Mundo consultó a especialistas en la historia del petróleo venezolano para analizar el rol real de Estados Unidos en el desarrollo del sector. Según la publicación, Venezuela, que posee las mayores reservas estimadas de crudo del mundo, comenzó a explotar su industria petrolera a gran escala en la década de 1920.

En esa etapa inicial, las empresas estadounidenses adquirieron un papel central, desplazando a compañías británicas y holandesas que habían iniciado previamente la explotación. El gobierno de Juan Vicente Gómez impulsó un sistema de concesiones que atrajo a las petroleras de Estados Unidos, permitiéndoles extraer y comercializar el crudo a cambio de regalías que inicialmente se fijaron en un 7%, destaca BBC Mundo.

Sin embargo, el escenario cambió con la llegada de Hugo Chávez al poder. Francisco Monaldi, director del programa de Energía en América Latina del Instituto Baker de Estados Unidos, explicó que “las expropiaciones de Chávez estuvieron mal hechas y Venezuela está pagando las consecuencias, pero eso no quiere decir que el petróleo venezolano sea de las empresas estadounidenses. Nunca lo fue; ellas solo tenían la concesión para explotarlo”.

En esa misma línea, Monaldi sostuvo que “Trump y Miller están usando una retórica exagerada que no se corresponde con los hechos”.

El historiador Miguel Tinker Salas coincidió con esa interpretación y recordó que “el Estado dio concesiones a la élite local, pero estos las vendieron a extranjeros porque los venezolanos no tenían los recursos ni la maquinaria para explotarlos”. Por ello, subrayó que “no hay contexto histórico para decir que Venezuela le robó el petróleo a Estados Unidos”.

Finalmente, frente a la afirmación de Miller sobre el supuesto “sudor estadounidense” detrás de la industria petrolera venezolana, Tinker Salas fue categórico: “Por supuesto, hubo un grupo de expertos estadounidenses, pero los que cortaron la selva, excavaron los pozos y trabajaron el terreno fueron los venezolanos”.

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