Como si se tratara de un balde de agua fría para la comunidad internacional hacia las expectativas médicas de encontrar un antídoto frente al coronavirus, la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron la suspensión de las pruebas de su vacuna debido a una reacción adversa sufrida por un sujeto de prueba.

De todas formas, para calmar los ánimos, las instituciones hicieron énfasis en que la medida fue de carácter "rutinario". "Tiene que darse siempre que haya una enfermedad potencialmente inexplicable en uno de los ensayos", aseguró la portavoz de la farmacéutica, Michelle Meixel, en un comunicado, indicando que no había que alarmarse.

Mientras tanto, The New York Times reportó que el participante de la prueba en cuestión sufrió de mielitis transversa.

De acuerdo a las definiciones médicas de la afección, esta es "una inflamación que afecta a la médula espinal en toda su anchura (transversalmente), bloqueando así la transmisión de los impulsos nerviosos que entran o salen de la médula espinal".

Sus efectos varían entre el dolor, la debilidad muscular, parálisis y problemas con la vejiga o el intestino.

Y si bien se desconoce qué desencadena su aparición, puede ser el resultado de una reacción autoinmune, como si el sistema inmune reconociera de manera equivocada los tejidos del cuerpo como extraños, produciendo anticuerpos que atacan estos para dañarlos.

Aún así, circunstancias como infecciones virales, bacterianas, parasitarias o fúngicas pueden generar su origen. También en trastornos del sistema inmunitario como la esclerosis múltiple; trastornos inflamatorios (sarcoidosis, esclerodermia); y patologías de los vasos sanguíneos con afectación de la columna vertebral.

Por otra parte, los síntomas de la mielitis transversa van desde la pérdida de la sensibilidad hasta problemas con el control de los esfínteres de la vejiga o intestinos, pasando por un hormigueo en piernas o brazos; pérdida de fuerza en las extremidades superiores o inferiores; dolor en la espalda baja; o fiebre. Su desarrollo también varía entre un par de días y semanas o meses.

Para tratar la mielitis, asimismo, se requiere conocer su origen. La recuperación, de hecho, puede ser lenta y no siempre con resultados totales.

*La fotografía principal es referencial

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