Con la fiscal judicial Lya Cabello como firmante, la Corte Suprema presentó este lunes su informe anual respecto a la situación de las cárceles en el país durante 2017. En su versión anterior, el mismo informe advirtió de "condiciones absolutamente inhumanas" en recintos Colina II debido al hacinamiento.

Este año la tónica también viene marcada por la sobrepoblación de los penales, ya que se consigna que "existe sobreocupación de la mayoría de los recintos penitenciarios, esto es más internos que plazas para albergarlos" respecto a la capacidad definida por Gendarmería. El hacinamiento en algunas cárceles se destaca en el texto por "las nefastas consecuencias que ello produce y el grave atentado a la dignidad de las personas que lo sufren".

En 25 de los recintos penitenciarios visitados por Cabello se da cuenta de sobrepoblación y en ese ámbito destacan lugares como el Centro de Detención Preventiva de Santiago Sur (Ex Penitenciaria de Santiago), allí la capacidad es de 2.384 internos, pero al momento de la visita en el mes de julio habían 4.486, es decir, un 88% más de lo permitido. Similar es el caso del Centro de Cumplimiento Penitenciario de Copiapó: habían 453 internos en un lugar habilitado para 242 (sobrepoblación de 87%).

En la otra vereda aparecen 28 recintos que todavía disponen de vacantes. El caso emblemático es el de Colina II, que pese a estar en Santiago tiene Colina I, cuya ocupación máxima, de 3.174 llega al 60%.

Es en este punto donde le informe apunta a la forma en que Gendarmería entrega ya que al ser entregadas como un promedio nacional, "termina ocultando la dramática realidad de que algunos establecimientos, como los ya reseñados, tienen graves problemas de superación de su capacidad de ocupación".

En este tema, el documento afirma que para superar los problemas de hacinamiento algunos recintos deben mezclar población como en la sección femenina del Centro de Cumplimiento Penal de Chañaral, donde no existe división de patio entre imputadas y condenadas.

Horarios en la cárcel

El informe -menos crítico que el del año pasado- alude también a los horarios al interior de cada recinto penitenciario y se reporta que las personas pasan entre 14 y 16 horas diarias dentro de sus celdas.

"Estos horarios son incompatibles con la vida extramuros para la cual se preparan los internos, y redunda en la imposibilidad de realizar acciones para capacitación, estudio, distracción, y otras destinadas al acceso a la salud y a la familia", se advierte.

Respecto a la alimentación se consigna que en promedio, el desayuno es a las 8:30, el almuerzo a las 12 y la cena a las 16 horas. En algunos penales se les otorga una colación para consumir en la celda a los reclusos, pero cuando no, pueden llegar a pasar 16 horas sin recibir alimentos.

Ya hacia la parte de las conclusiones, el texto de Cabello -ratificado por el presidente de la Corte, Haroldo Brito- añade que en consideración del hacinamiento y las precarias condiciones sanitarias de las cárceles chilenas, "es imperativo que Gendarmería de Chile proceda a ampliar el período de desencierro, favoreciendo el trabajo y la capacitación de los internos, y disminuyan así las horas de inactividad y ocio que viven estos". 

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