Lo que comenzó como una carrera prometedora en el Servicio de Impuestos Internos (SII) terminó convirtiéndose en uno de los capítulos menos visibles, pero más sensibles, del denominado Caso Audio. Patricio Mejías Esparza, contador auditor y exfuncionario público, pasó de trabajar revisando trámites tributarios en Santiago Oriente a declarar como imputado en una de las investigaciones de corrupción más impactantes de los últimos años en Chile.

El 10 de mayo de 2024 llegó hasta las dependencias del OS.7 de Carabineros, en Providencia. Era la primera vez que enfrentaba una situación judicial de esa magnitud. Hasta entonces, según los antecedentes recopilados por Gendarmería y el Ministerio Público, no registraba antecedentes ni conflictos previos con la ley.

La confesión que complicó el Caso Audio

La investigación ya apuntaba a una presunta red de filtraciones dentro del SII vinculada a la abogada Leonarda Villalobos, el abogado Luis Hermosilla y los hermanos Sauer. El foco estaba puesto en posibles pagos ilícitos para acceder a información tributaria reservada y manipular fiscalizaciones.

Según un reportaje de The Clinic, basado en un informe de Gendarmería, durante su declaración, Mejías reconoció haber entregado antecedentes internos a Villalobos a cambio de dinero.

“Leonarda me comenzó a solicitar información sobre contribuyentes (...) a cambio de estas gestiones, ella me realizaba pagos mediante transferencias electrónicas de dinero”, admitió ante los investigadores.

Según la indagatoria, el exfuncionario recibió más de 13 millones de pesos por realizar consultas y facilitar información relacionada con empresas ligadas a los hermanos Sauer y otras sociedades investigadas.

Cómo comenzó la relación con Leonarda Villalobos

El contador relató que conoció a Villalobos en 2021 mientras trabajaba en la sucursal Santiago Oriente del SII. En un comienzo, explicó, el vínculo era cordial y limitado a atenciones habituales.

Sin embargo, el contacto se intensificó durante 2023, periodo en que Mejías atravesaba complejos problemas económicos y familiares. “Le conté sobre lo sucedido con mi hija y que mantenía problemas económicos”, declaró.

A partir de ahí comenzaron conversaciones frecuentes vía WhatsApp y solicitudes relacionadas con contribuyentes y empresas que debían regularizar situaciones tributarias.

De acuerdo con el informe elaborado por Gendarmería, el exfuncionario mantenía una vida de bajo perfil y una estrecha relación con su familia. Creció en San Bernardo, estudió en un colegio técnico y desde adolescente trabajó como empaquetador y temporero para ayudar económicamente en su hogar.

El documento sostiene que las dificultades financieras derivadas de problemas médicos de su pareja habrían sido aprovechadas por Villalobos para acercarse a él.

“La información que levantaba de las empresas a petición de María Leonarda, la extraía del sistema y se le enviaba (...) no dejando copia de nada”, confesó.

No obstante, las consultas quedaron registradas en el sistema interno del SII. Según la investigación, Mejías habría revisado cerca de 982 veces antecedentes vinculados a empresas relacionadas con los Sauer, los Jalaff y otras sociedades investigadas.

La condena y su nueva vida lejos del SII

Su colaboración con la Fiscalía permitió llegar a un juicio abreviado. En noviembre de 2025 fue condenado a cuatro años de libertad vigilada por cohecho y al pago de una multa de nueve millones de pesos.

También dejó atrás su carrera en el Servicio de Impuestos Internos, institución a la que había ingresado en 2018 tras titularse como contador auditor en DUOC. Actualmente, vive nuevamente junto a sus padres en San Bernardo, trabaja como conductor de reparto y mantiene controles periódicos en el marco de su condena.

Pese a reconocer las irregularidades, Mejías aseguró durante las entrevistas con Gendarmería que “nunca imaginó” el nivel de la red en la que terminó involucrado y sostuvo que existirían más personas relacionadas con las filtraciones dentro del SII.

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