El impacto de un femicidio no termina con la muerte de la víctima. Para sus hijos e hijas, la violencia puede significar además un cambio abrupto en su entorno de cuidado, con familiares que deben asumir nuevas responsabilidades. Los datos del Informe Anual del Circuito Intersectorial de Femicidio (CIF) 2025 muestran que esa tarea recae principalmente en mujeres y, especialmente, en las abuelas maternas.
El reporte analizó a los cuidadores identificados en el marco de la gestión de pensiones para hijos e hijas de víctimas de femicidio consumado y suicidio femicida. En este universo se registraron 42 personas encargadas del cuidado de 65 beneficiarios.
De ellas, 30 son mujeres y 12 son hombres, lo que significa que las cuidadoras representan el 71,4% del total. La diferencia se vuelve aún más marcada al observar las edades: la presencia femenina aumenta especialmente entre quienes tienen más de 50 años.
La abuela materna como principal figura de cuidado
La distribución según el vínculo familiar muestra una tendencia todavía más clara.
De los 42 cuidadores registrados, 20 son abuelas maternas, convirtiéndose en la figura más frecuente. Le siguen los padres biológicos no agresores, con 7 casos.
El informe también registra tres abuelos maternos, una abuela paterna, cinco tías, dos paternas y tres maternas, además de hermanos, hermanas y otras personas con distintos vínculos familiares.
En total, 26 casos corresponden al entorno familiar de la mujer fallecida, según el análisis incluido en el documento. El propio informe identifica una concentración del cuidado en esta línea familiar y destaca el predominio de la abuela materna.
El dato adquiere especial relevancia porque no se trata únicamente de quién acompaña a los niños después de una tragedia, sino de quién termina asumiendo las tareas cotidianas de cuidado y protección cuando la madre ya no está.
Una responsabilidad que recae principalmente en mujeres
La diferencia entre hombres y mujeres no se limita a la cantidad de cuidadores.
En el grupo de 51 a 60 años se registraron nueve mujeres y un hombre. Entre los 61 y 70 años aparecen seis mujeres y dos hombres, mientras que entre quienes tienen 71 años o más se contabilizaron cuatro mujeres y ningún hombre.
En conjunto, 19 de las 42 personas cuidadoras tienen entre 51 y 70 años, y 19 de ellas son mujeres. A esto se suman las cuatro cuidadoras de 71 años o más.
El informe califica esta distribución como una feminización de las labores de cuidado y advierte una concentración generacional, debido a la importante presencia de mujeres mayores entre quienes asumen esta responsabilidad.