Nuevos testimonios de personas que formaron parte de la secta de Cahuala, en Chiloé, salen a la luz tras la emisión de la primera parte de Reportajes Teletrece, el pasado domingo 18 de octubre, que reveló graves denuncias contra uno de los líderes de la agrupación, Enrique Urrutia Aburto.
Fundada a fines de los años 80 por Enrique Urrutia, exjefe scout y profesor de Filosofía, la comunidad promovía un proyecto de vida en común con sus propias reglas y objetivos sociales y espirituales.
En este segundo reportaje se conocieron testimonios inéditos sobre presuntos abusos y las relaciones de poder que marcaron la vida dentro de Cahuala.
Uno de esos testimonios corresponde a una mujer que relató las condiciones que le habría impuesto Enrique Urrutia para poder iniciar una relación de pareja con otro integrante de Cahuala. Según su relato, los requisitos apuntaban a un encuentro físico con el líder, que comenzaba con una particular exigencia: lavarle los pies.
“Me dice: 'mira, para tener una pareja dentro de Cahuala, tú tienes que ser una mujer Cahuala, entonces vamos a tener un primer encuentro físico que tiene que ver con un lavado de pies, entonces tú me lavas los pies y vamos viendo cómo tú te relacionas con un hombre. Después de eso me invitó a dormir siesta con él’”, contó la exintegrante de la secta Cahuala .
El abogado querellante Rodrigo Zegers sostuvo que las relaciones íntimas estaban sujetas a la autorización del líder.
“Solo él autorizaba cuando las parejas podían tener vida sexual. La única persona autorizada para penetrar era él. Lo demás no estaba permitido, salvo cuando él autorizaba que se tuvieran niños, cuando se tuvieran guaguas”, afirmó.
Las estrictas reglas de la secta Cahuala en Chiloé
El relato se conoce en medio de la investigación por los presuntos delitos de asociación ilícita y trata de personas para fines de explotación laboral.
En la primera entrega de Reportajes Teletrece se reveló que en su momento, cerca de 40 personas, entre adultos y niños, llegaron a vivir en la comunidad, donde las mujeres vivían en una casa aparte de los hombres.
Otro de los antecedentes apunta a la situación económica de sus integrantes. Según el abogado querellante, Rodrigo Zegers, algunos de ellos trabajaron durante cerca de 15 años con contratos formales, pero recibían una mesada de apenas $40 mil mensuales.
Madres que no podían amamantar ni relacionarse con sus hijos
María Luz, exintegrante de la secta, conversó con Teletrece y recordó que "cuando yo me salí de la comunidad, era tal mi grado de confusión, que yo casi ya no sabía cómo me llamaba".
Al interior de la secta, los bebés no podían ser amamantados por sus madres, mientras que el líder tenía múltiples parejas y decidía la vida afectiva y sexual de los integrantes.
María Luz dio cuenta de las estrictas reglas al interior de Cahuala y afirmó que "no podía estar yo como pareja. Todo lo que yo hiciera con mi marido, era de dominio público y especialmente del dominio de 'el jefe'. Todo se centraba en él, todo él lo tenía que saber, todo era bajo su mirada".
"Dentro de las normas instauradas por Enrique, el 'yo' madre era nefasto para los hijos. Yo estaba con mi hija, que tenía entre 4 y 5 años, lo peor que podía hacer, era acercarme a ella. Entonces habían otras mujeres que sí se hacían cargo de ella, o no. Pero yo no podía estar con ella y eso fue muy desgarrador", contó.
Por ahora, la causa se mantiene bajo reserva. Según los antecedentes entregados previamente por la Fiscalía, existen diligencias pendientes y no se descarta investigar nuevos hechos.
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