Una expedición científica en la Fosa de Atacama está entregando nuevos antecedentes sobre el relieve del fondo marino y las condiciones de vida en las profundidades del océano. Durante la campaña NIMOx, investigadores identificaron un monte submarino que no había sido observado previamente con un nivel de detalle de alta resolución.

El hallazgo se produjo a bordo del buque Cabo de Hornos, de la Armada de Chile, durante las primeras labores de mapeo del lecho oceánico. El equipo también comenzó a recopilar información sobre la columna de agua, con el objetivo de ampliar el conocimiento sobre los procesos que ocurren en esta zona del Pacífico.

La investigadora posdoctoral del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), Valeria Cortés, explicó que los primeros trabajos incluyeron la obtención de datos batimétricos, que permiten estudiar la profundidad y la forma del fondo marino.

Las estructuras submarinas identificadas durante este tipo de exploraciones pueden albergar ecosistemas de particular interés científico, debido a su biodiversidad, la presencia de especies endémicas y sus niveles de productividad biológica.

Por ello, conocer su configuración y características permite avanzar en la comprensión de la diversidad y el funcionamiento de los ambientes oceánicos profundos.

Expedición estudia los efectos de El Niño en el océano profundo

Además del mapeo submarino, la campaña NIMOx tiene como objetivo investigar cómo el fenómeno de El Niño afecta al océano profundo, en particular en la Fosa de Atacama.

El investigador principal del IMO y del Núcleo Milenio para el Estudio de la Desoxigenación del Pacífico Sur Oriental (DEOXS), Rubén Escribano, detalló que la primera fase de la expedición contempló el estudio del fondo marino frente al tramo comprendido entre Taltal y Chañaral.

En esa etapa, los científicos examinaron estructuras geológicas y características del lecho oceánico. Posteriormente, la embarcación continuó su recorrido hacia el norte, frente a Taltal, para desarrollar nuevas estaciones oceanográficas.

El trabajo busca reunir información que permita comprender mejor las condiciones del océano y los procesos que pueden influir en los organismos que habitan en sus sectores más profundos.

La expedición también contempla el uso de instrumentos especializados para observar y estudiar el ambiente submarino.

Entre ellos se encuentran un lander, una plataforma que desciende hasta el fondo del mar para realizar observaciones y experimentos, y un glider, un planeador submarino autónomo que permite recopilar información oceanográfica.

Parte de esta instrumentación se utilizará para continuar los experimentos de digestión in situ, una línea de investigación encabezada por Mauricio Urbina, investigador principal del IMO y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción (UdeC).

El objetivo es estudiar cómo determinados organismos procesan y aprovechan el alimento cuando su disponibilidad es irregular, una condición relevante para la fauna que habita en ambientes profundos.

¿Cómo se alimentan los organismos carroñeros de las profundidades?

Urbina explicó que, a diferencia de los seres humanos, que suelen alimentarse varias veces al día, en la naturaleza existen especies cuya alimentación ocurre de manera esporádica.

La Fosa de Atacama ofrece un escenario de interés para investigar estas adaptaciones, ya que los organismos carroñeros dependen de la materia orgánica que llega desde las cadenas alimentarias ubicadas en zonas menos profundas.

El investigador señaló que la llegada de alimento puede ser impredecible tanto en el tiempo como en el espacio. Esta condición plantea interrogantes sobre la capacidad de los organismos para ingerir grandes cantidades de comida en determinados momentos y aprovechar sus nutrientes posteriormente.

Los experimentos permitirán profundizar en los mecanismos digestivos y en las adaptaciones que podrían ayudar a estas especies a enfrentar períodos de disponibilidad irregular de alimento.

La expedición NIMOx reúne a investigadores del Instituto Milenio de Oceanografía, la Universidad de Concepción, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Antofagasta.

También participan el Núcleo Milenio DEOXS y el Centro de Instrumentación Oceanográfica (CIO).

La iniciativa cuenta con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y se desarrolla con el apoyo de la Armada de Chile, que facilita el trabajo científico a bordo del buque Cabo de Hornos.

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