La Corte de Apelaciones de Punta Arenas ordenó hace algunos días que la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) restituya y pague la pensión de viudez a Irma Ovalle Oyárzun (La Quintrala de Magallanes), mujer que fue condenada por el asesinato de su esposo, un exsuboficial mayor del Ejército.
Según consignó el fallo judicial, la institución deberá pagar cerca de 150 millones de pesos, correspondientes al monto acumulado desde 2017, año en que la mujer solicitó por primera vez el pago del montepío heredado producto de la muerte de su cónyuge.
Ovalle fue condenada a 20 años de cárcel por el delito de parricidio, luego de ser acusada de contratar a un sicario para asesinar a su marido en 2012.
Pese a ello, la Corte determinó que la suspensión del beneficio previsional no podía mantenerse sin que existiera previamente una declaración judicial de "indignidad" para heredar.
Según detalló LUN, el abogado de la mujer explicó que el pago de la pensión (que en ese momento correspondía a algo más de un millón de pesos) no es automático, por lo que debía realizar un trámite para cobrarlo.
En 2023, Capredena pagaría lo adeudado desde 2017 hasta entonces. Pero ese pago no habría ocurrido. De acuerdo con la resolución, el problema radicaba en que el Consejo de Defensa del Estado (CDE) argumentó que la mujer no podía recibir la pensión debido a su condena.
Sin embargo, la Corte sostuvo que esa condición debía ser establecida formalmente por un tribunal civil. E incluso, el trámite para esa condición debía iniciarlo la parte interesada, que en este caso corresponde al Fisco.
Los testimonios de la Quintrala de Magallanes y el sicario
En el fallo se menciona que la defensa de Irma Ovalle sostuvo que la mujer sufrió durante años "maltratos y golpizas" por parte de su esposo. Según el abogado, en 2012 la mujer habría tomado la decisión de contratar al sicario "desesperada ante el infierno que vivía".
En dicha fecha, la mujer habría tomado "la decisión de dar muerte a su marido y poner fin al tormento del que diariamente era víctima".
Ahora, testimonios —a los que accedió la Unidad de Investigación de Radio BíoBío— reconstruyen la historia. Las confesiones de ella y el sicario revelan cómo fue planeado el crimen y la promesa de pagar al asesino a sueldo con los dineros del difunto.
Como Sergio Escalona Chiguay fue identificado el sicario, quien dos meses después de morir Didier Mansilla Rivera -esposo de Irma Ovalle Oyarzún- se presentó en el cuartel de carabineros a confesar el crimen.
En su declaración, además de mostrar signos de arrepentimiento, detalló que sólo lo hizo porque le ofrecieron cinco millones y un sueldo de por vida.
Las versiones entre Sergio Escalona Chiguay e Irma Ovalle Oyarzún siempre fueron diferentes. Él siempre sostuvo que fue ella quien le ofreció el "trabajo". Ella dice que él, se ofreció solo.
Escalona partió explicando que él era reponedor de la carnicería en el Líder de Punta Arenas. Entre abril y mayo de 2012 inició una amistad y "gran confianza mutua" con Irma Ovalle. Ella, era reponedora externa del mismo supermercado.
Según sus palabras, fue Irma quien le contó que sufría maltrato físico y psicológico por parte de Didier, además de múltiples infidelidades. Él admite que al escuchar eso se enojó. No le gustaba que un hombre le hiciera eso a su pareja.
—En junio [Irma] me preguntó cuánto cobraba por matar a su marido. Pensé que era broma. Días después ella insistió y me ofreció dinero que me podía ayudar en mi situación económica— se lee en los documentos judiciales.
Finalmente, en julio, Sergio aceptó la propuesta. Lo poco que le dijo Irma fue que a su marido le gustaba chatear por Facebook. Con ese antecedente creó un perfil falso de mujer al que llamó la "negrita paraguaya". Didier no tardó en caer en la trampa.
Hablaron bastante seguido. Sergio contó que usó un programa para distorsionar la voz y así hablar con Didier por llamada. No sabe muy bien el día, pero sí que lo citó primeramente al Parque María Behety para matarlo. Apenas lo hizo, se arrepintió. Irma se dio cuenta.
—Me ofreció más dinero. Sueldo de por vida— relató Escalona.
Con ese acuerdo, Sergio volvió a citar a Didier el 29 de julio. Esta vez en la población Fitz Roy de Punta Arenas. Eran cerca de las seis de la tarde cuando Didier llegó en su auto. Sergio le tocó el vidrio y le explicó que él era amigo de la 'negrita'. Que él podía llevarlo donde ella.
Una vez arriba del vehículo avanzaron unas siete cuadras, forcejearon un instante y Sergio sacó el cuchillo dentado de su manga que le clavó en el cuello. Justo en la vena aorta, según consigna Radio BioBío.
Después de acuchillarlo salió corriendo y dejó el arma adentro. Dijo que se asustó. Tomó el colectivo número 20, se bajó en el club hípico, botó su celular y quemó sus ropas en el parque María Beherty.
Irma le dijo que se había arrepentido y que le pagaría después de la investigación. Primero fue un millón de pesos, después fueron cinco e incluso llegaron a ser veinte. Una vez que los seguros de su marido se liberaran él tendría su parte. Sin embargo, nunca le pagó.
—Irma me dijo que estaba arrepentida, pero antes me pidió que al momento de matarlo lo hiciera sufrir— confesó.
La versión de Irma Ovalle, la 'Quintrala de Magallanes'
De acuerdo al testimonio de Irma Ovalle, Sergio Escalona siempre fue el de la idea de matar a su esposo. Ocurrió mientras ambos estaban trabajando. Irma le relataba a otro compañero sobre los maltratos de Didier y Sergio escuchó. Más tarde le planteó que debía vengarse.
—Sergio la siguió. Le preguntó si era verdad eso que ella dijo. Los días siguientes se acercó a ella. Irma le dijo "no creo que lo hagas gratis". El empezó con los montos, comenzó con un millón de pesos— planteó el abogado de Irma durante le juicio oral.
El día que lo acuchillaron, Irma (La Quintrala de Magallanes) estaba comiendo con una amiga. El tribunal expuso que lo hizo para tener una coartada. Otros testimonios contenidos en los documentos judiciales relatan que Irma se mostró totalmente tranquila cuando recibió la noticia. A una de sus amigas les explicó que su actitud, a ratos indiferente, era porque "alguien debía tener cordura en la familia".
La familia de Didier se enteró por las noticias lo que había ocurrido. Irma jamás los llamó.
—En el funeral, Irma salía a fumar, a tomar café. Tuve sospechas porque ella no estaba sufriendo. Tampoco vi muy afectados a mis sobrinos— expuso uno de los 11 hermanos de Didier.
Otra hermana agregó: Irma esquivaba dar respuestas (…) Ella vivió con ellos un tiempo. Nunca vio pleitos o alegatos. Irma es una mujer muy celosa.
Cabe mencionar que Escalona e Irma fueron condenados a 20 años de prisión sin beneficios. Él por homicidio, ella por parricidio.
Te podría interesar: