Una violenta pelea a estoques en plena Alameda, que terminó con un comerciante muerto, dejó al descubierto un secreto que por años circuló como un rumor en el mundo del comercio informal: la existencia de una mafia dedicada a la venta de libros falsificados, un mercado negro que mueve millones de pesos y que tendría como figura central a Mauricio Vásquez, el indicado ppor comerciantes y fuentes policiales como el principal proveedor de libros pirata en Santiago.

El hecho ocurrió el 29 de octubre pasado y, en un inicio, fue presentado como una disputa territorial entre vendedores ambulantes. Sin embargo, tras semanas de investigación, Reportajes T13 logró acceder a antecedentes que revelan que la pelea escondía una lucha por el control de un negocio ilícito mucho más amplio.

Según la investigación, Mauricio Vásquez, junto a su hermano Manuel, habría construido durante años un verdadero imperio en torno a la falsificación de libros, abasteciendo a comerciantes ambulantes, bodegas clandestinas y también a librerías formalmente establecidas.

Libros pirata: Un negocio millonario

Desde la Policía de Investigaciones confirman la magnitud dee fenómeno del mercado negro. El prefecto Daniel Ahumada, jefe de la Brigada Investigadora de Delitos de Propiedad Intelectual, detalló que en una sola incautación el avalúo de los libros falsificados superó los 6 mil millones de pesos, cifra que permitió además detectar el patrimonio que mantenían quienes estaban detrás de estas operaciones.

La riña que terminó con la muerte de Mauricio Vásquez dejó en evidencia el rol que cumplía en este rubro. Comerciantes del sector San Diego y de la Alameda lo señalan como el proveedor principal de libros pirata, aunque su presencia no siempre era visible en la calle.

No se ve físicamente en la cuneta, pero se sabe que él es el dueño de todo”, aseguró uno de los comerciantes que denunció el funcionamiento de esta red.

Librerías, bodegas y libros “alternativos”

Reportajes T13 recorrió librerías del sector San Diego, entre ellas “Ríos de Chile”, cuyo propietario es Manuel Vásquez. En el lugar, los vendedores ofrecían libros catalogados como “alternativos”, un eufemismo utilizado para referirse a copias presuntamente falsificadas.

En estos locales, junto a libros originales, se comercializaban ejemplares de menor tamaño, papel blanco y encuadernación de baja calidad, características que expertos identifican como propias de libros pirata. Según la PDI, más del 50% del stock de algunas librerías fiscalizadas correspondería a copias falsificadas.

A pocos metros de estos locales, se ubican bodegas que ya han sido allanadas en al menos dos ocasiones, donde se acopiaban miles de libros pirata listos para su distribución.

La ruta del libro pirata

La investigación permitió seguir la ruta de estos libros desde las bodegas hasta los puestos ambulantes. Con solo una llamada telefónica, vendedores ilegales lograban ampliar su oferta, trasladándose a buscar ejemplares a las mismas bodegas vinculadas a los hermanos Vásquez.

Incluso, algunos ambulantes reconocen que compran libros originales para luego reproducirlos en imprentas clandestinas, generando múltiples copias que son vendidas a precios muy por debajo del mercado formal.

El daño del libro pirata a la industria

Desde la Corporación del Libro y la Lectura advierten que este negocio ilícito afecta directamente a autores, diseñadores, ilustradores, imprentas y editoriales. Sebastián Rodríguez, director general de Penguin Random House y presidente de la corporación, explicó que al comprar un libro pirata no existe ningún retorno económico para quienes crean el contenido.

Las querellas contra los hermanos Vásquez se remontan al menos a 2022, cuando se incautaron más de 150 mil ejemplares falsificados en distintos operativos. Pese a ello, el comercio ilegal continúa operando, favorecido, según la PDI, por penas bajas que suelen traducirse en multas o acuerdos reparatorios.

Aunque Mauricio Vásquez murió tras la violenta pelea en la Alameda, el negocio no se detuvo. Las bodegas continúan funcionando y los libros pirata siguen circulando en el centro de Santiago.

Contactado por Reportajes T13, Manuel Vásquez negó dedicarse a la venta de libros falsificados y descartó que la muerte de su hermano estuviera relacionada con una disputa territorial por este mercado. Sin embargo, se negó a entregar una entrevista en cámara.

Mientras tanto, miles de libros incautados permanecen almacenados como evidencia judicial, sin poder ser destruidos hasta que concluyan los procesos, acumulándose como prueba de un mercado negro que, lejos de desaparecer, sigue operando a plena vista.

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