En un nuevo caso de Reportajes T13, se reveló la existencia de un mercado negro de inyecciones para bajar de peso, donde se ofrece de forma ilegal y sin ningún control sanitario el medicamento conocido como Ozempic, además de supuestos “genéricos” de semaglutida que no están autorizados para su venta en Chile.
A través de redes sociales como Instagram, TikTok y Marketplace, vendedores ofrecen inyecciones y pastillas con promesas de bajar de peso rápidamente, sin exigir receta médica, exámenes ni seguimiento profesional. En varios casos, los productos se comercializan en frascos sin rotulación, sin fecha de vencimiento, sin registro sanitario y sin información sobre su composición real.
Según se detalla en la investigación, algunas personas acceden a estos productos confiando en que se trata del mismo principio activo del medicamento original, pero a menor precio. Sin embargo, especialistas advierten que no existe en Chile una versión genérica autorizada de la semaglutida, lo que transforma estas ventas en un riesgo grave para la salud pública.
Alerta por riesgos del Ozempic vendido ilegalmente y sin control sanitario
Desde el Instituto de Salud Pública (ISP) se alertó que una sola dosis de estas sustancias podría ser suficiente para provocar consecuencias severas. La autoridad sanitaria advirtió que, al desconocerse el contenido real de los frascos, estos podrían contener drogas altamente tóxicas, sustancias adictivas o compuestos contaminados, capaces de generar daño inmediato.
"Introducir en estos frascos que se venden en forma engañosa drogas altamente adictivas y tóxicas que transforman a la persona que lo utiliza con una dosis en adicto inmediato...", informó el ISP.
El reportaje mostró cómo, incluso dentro de grupos de WhatsApp con decenas de personas, se comparten experiencias de uso, se coordinan entregas y se normaliza la inyección de estas sustancias sin supervisión médica. En algunos casos, los propios vendedores ofrecen “seguimiento”, pese a no contar con formación en salud.
Especialistas consultados recalcaron que el uso de medicamentos como Ozempic requiere evaluación médica previa, controles periódicos y exámenes, debido a los posibles efectos adversos, especialmente en personas con enfermedades preexistentes o contraindicaciones.
El alto costo del medicamento original habría facilitado la expansión de este comercio clandestino, donde el ahorro económico puede terminar convirtiéndose en un riesgo para la salud e incluso la vida. La venta, compra y administración de estos productos sin autorización constituye un delito, tanto para quien vende como para quien adquiere.
Mientras se esperan análisis oficiales del ISP sobre muestras incautadas, la investigación deja en evidencia un fenómeno creciente: personas que, solo con una dosis, ponen su salud en manos de un mercado sin control, regulación ni garantías mínimas de seguridad con el riesgo incluso de convertirse en adictos a quién sabe qué.