Comenzó la venta en Chile de Sativex, el primer medicamento derivado del cannabis que cuentan con la autorización del Instituto de Salud Pública de Chile (ISP). 

Fue en julio pasado que el organismo del Minsal dio luz verde a su comercialización. Sin embargo, para esto debía pasar un plazo que hoy finalizó.

Desde el laboratorio Biopas, quienes distribuyen el medicamento, aseguran que Sativex ha demostrado, en estudios clínicos, la mejoría en la espasticidad—trastorno que afecta a los músculos provocando rigidez— y los síntomas asociados a ésta en pacientes con esclerosis múltiple; enfermedad que se estima afecta a más de 2.500 chilenos de entre 20 y 40 años.

Esta medicamento, sostienen, permitirá que estos pacientes de difícil manejo tengan una opción terapéutica que les permita mejorar sus síntomas, funcionalidad y calidad de vida, con seguridad y amplio respaldo científico.

En los estudios clínicos no se han evidenciado diferencias significativas en la aparición de efectos psicoactivos comparado con placebo, ni mayores efectos sobre la capacidad de razonamiento y cognición, ni el estado de ánimo; tampoco ha mostrado generar abuso ni adicción en el uso a corto y largo plazo, detallan.

En Chile es posible adquirir el medicamento a través de una prescripción bajo receta médica retenida, en pacientes mayores de 18 años con la indicación precisada en el registro sanitario otorgado por el Instituto de Salud Pública (ISP). Se trata de un spray, cuyo valor oscilará entre los $450 y $550 mil.

Esclerosis Múltiple en Chile

En el mundo, más de 2 millones de personas sufren de Esclerosis Múltiple, enfermedad que compromete el sistema nervioso central. En Chile, se estima que se presentan doce casos por cada 100.000 habitantes, con lo cual más de dos mil personas, frecuentemente mujeres jóvenes, padecerían esta enfermedad en nuestro país.

Como uno de los síntomas más comunes y discapacitantes de la esclerosis múltiple se destaca la espasticidad; síntoma caracterizado por rigidez muscular progresiva, calambres y espasmos musculares que producen dolor, limitación funcional, y deterioro significativo de calidad de vida, con impacto en los ámbitos laboral, familiar, social, entre otros.

La espasticidad, empeora a medida que la enfermedad avanza. En la actualidad, hay tratamientos que buscan aliviar dicha situación, no obstante, estas terapias se asocian con frecuentes eventos adversos y escasa efectividad, donde cerca del 60% de los pacientes no responde satisfactoriamente a la medicación, requiriendo dosis altas o combinación de varios medicamentos, lo cual también aumenta los riesgos.

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