AFP

México arranca un año nuevo que muchos quisieran que ya quedara atrás. En la primera semana, el país ha sido sacudido por violentas protestas contra el aumento de la gasolina y golpes proteccionistas de Donald Trump que derrumban la cotización del peso.

Justo cuando los mexicanos brindaban por el año nuevo entraban en vigor aumentos de hasta 20,1% a la gasolina y de 16,15% al diésel, en el inicio de la liberación de precios de los combustibles -subsidiados por décadas-, una medida que desató saqueos inéditos a comercios.

Mientras la furia se desataba en las calles, la automotriz Ford canceló un proyecto por 1.600 millones de dólares para construir una nueva planta en el norteño San Luis Potosí ante presiones proteccionistas del presidente electo estadounidense Donald Trump y una baja en la demanda de modelos compactos.

¿Por qué Ford canceló una inversión de US$1.600 millones para una planta en México?

El magnate también amenazó a General Motors y la japonesa Toyota, ambas con filiales en México, el cuarto exportador de vehículos ligeros en el mundo y séptimo productor de automotores.

México "rechaza categóricamente cualquier intento de influir en las decisiones de inversión de las empresas con base en el miedo o la amenaza", reaccionó este jueves el gobierno en un comunicado implícito que no menciona a Trump.

México critica las amenazas contra inversionistas en su territorio

Este panorama arrastró al peso, que cerró la semana con una pérdida superior a 3,00% mientras el Banco de México (Central) se vio obligado el jueves a intervenir en el mercado por primera vez desde febrero de 2016.

La moneda ya se había depreciado 16,12% el año pasado, golpeada sobre todo por el triunfo de Trump, quien amaga con imponer fuertes impuestos arancelarios a exportaciones mexicanas.

Nubarrones de tormenta 

Con estos factores, sumados a un fuerte déficit fiscal y un riesgo inflacionista, México enfrenta una "tormenta perfecta", resume en declaraciones a la prensa el presidente de la American Chamber México, José María Zas.

El analista Raúl Feliz, del Centro de Investigación y Docencia Económicas, coincide en que el pronóstico al inicio de 2017 no es el mejor para México.

"La incertidumbre sobre la política comercial que enfrentará México con Trump nubla el panorama y dificulta cualquier cálculo. Lo más importante es ver cómo va a cambiar las reglas, porque si optara por aranceles a bienes importados podría llevar a la economía mexicana a una recesión", comentó Feliz a la AFP.

Si se logra un buen acuerdo con Trump, la economía "repuntaría en el segundo semestre, en caso contrario estaríamos en una situación mucho más delicada a finales de año y 2018 sería peor por la elección presidencial", explicó el experto.

Zas prefiere no adelantar escenarios catastróficos y pide esperar a "ver el final del partido".

"Hasta no tener reglas claras, yo creo que de aquí a unos seis meses habrá incertidumbre", añadió el empresario, al rechazar que otras firmas sigan el camino de Ford.

Los mexicanos respiraron por momentos el jueves cuando una televisora aseguró que el polémico muro fronterizo propuesto por Trump sería pagado con recursos federales estadounidenses pero el republicano replicó por Twitter que "será pagado por México después".

El recalcitrante expresidente de México Vicente Fox respingó por Twitter este jueves: "Trump, ¿cuándo entenderás que yo no pagaré por ese maldito muro? Sé claro con los contribuyentes estadounidenses, ellos lo pagarán".

Efecto protestas

Y entre la incertidumbre de lo que pasará en la Casa Blanca a partir del 20 de enero, los empresarios y pequeños comerciantes alertan de terribles consecuencias económicas tras las violentas protestas por el llamado "gasolinazo" y de la onda inflacionista que podría desatar.

Hasta el jueves, 800 pequeños y medianos comercios y más de 250 tiendas departamentales habían sido saqueados, y en Veracruz (este), donde se han registrado violentas rapiñas, la cúpula empresarial calificó la situación de "apocalipsis".

Analistas se preguntan si estas protestas son espontáneas u orquestadas por opositores, grupos sociales o hasta el crimen organizado.

"No sabemos todavía qué es esto", dijo a la AFP Luis Carlos Ugalde, analista y expresidente del Instituto Nacional Electoral.

"Lo que queda claro es que hay muchos grupos en muchas regiones del país que están dispuestos a utilizar cualquier evento, cualquier situación, para dispersar problemas de violencia", añadió.

Peña Nieto ha reconocido que el fin del subsidio a las gasolinas es "un cambio difícil", pero justificó que era necesario para mantener la estabilidad económica y financiar programas sociales, en lo que coinciden tanto Zas como Feliz. 

El presidente de la American Chamber reconoce que esta inesperada violencia preocupa, pero descarta que alejen a los inversionistas, quienes, sin embargo, siguen de cerca el potencial efecto inflacionario del aumento a los combustibles.

"A los inversionistas les preocupa más lo que está haciendo Trump que las protestas, pero si salen de control y se desata un caos generalizado entonces sí será otro factor negativo", advierte Feliz.

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