El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió el domingo su política de aranceles punitivos contra China, tras declaraciones ambiguas de su principal asesor económico, Larry Kudlow, quien reconoció que esos impuestos podrían afectar también a las empresas estadounidenses.

"Estamos justo donde queremos estar con China. Recuerden, ellos incumplieron sus compromisos con nosotros y trataron de renegociar", tuiteó Trump.

"Obtendremos decenas de miles de millones de dólares en aranceles de China. Los importadores pueden hacer los productos ellos mismos en Estados Unidos (ideal) o comprarlos de países que no están sujetos a aranceles", agregó.

Más temprano, entrevistado por la cadena Fox News, Kudlow había reconocido que los aranceles no eran pagados directamente por China, sino por las empresas estadounidenses.

"En realidad, las dos partes sufrirán con esto", deslizó el asesor ante la insistencia de los periodistas. 

Trump ha acusado a Pekín de no cumplir con sus compromisos en las negociaciones comerciales y el viernes ordenó un aumento de un 10% a un 25% de los aranceles a importaciones chinas por un valor de 200.000 millones de dólares.

Luego ordenó otra subida de los aranceles en casi todas las importaciones restantes de China, por un valor de 300.000 millones de dólares.

Pero Kudlow insistió en que faltan meses para que entren en vigor tales medidas y aún hay tiempo para negociar, aunque se negó a "establecer un calendario" sobre el tiempo que Trump estaba dispuesto a esperar.

Las dos principales economías del mundo terminaron el viernes dos días de negociaciones sin llegar a un acuerdo. 

Kudlow también habló de la posibilidad de una reunión entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, al margen de la próxima cumbre del G20 para resolver sus diferencias comerciales.

La cumbre tendrá lugar en Osaka, Japón, del 28 al 29 de junio.

Kudlow afirmó que "no hay planes concretos y definitivos" para futuras negociaciones, pero que China había invitado al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y al representante de comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, a Pekín, en donde podrían llevarse a cabo conversaciones de alto nivel. 

Mientras sus partidarios elogian a Trump por ser un duro negociador, los republicanos a favor del libre comercio han advertido que los aranceles podrían causar un daño real a la economía. Muchos agricultores, incluidos los seguidores de Trump, dicen que los aranceles han llegado a su punto máximo.

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