El cobre ha alcanzado precios históricos, generando un impacto significativo en la economía chilena. Este aumento se debe a una creciente demanda global, impulsada por la transición energética y la inteligencia artificial, mientras que la oferta enfrenta limitaciones.
Expertos como Juan Carlos Guajardo señalan que el cobre tiene una demanda cada vez mayor debido a la transición energética y la necesidad de centros de datos para la inteligencia artificial. Esta situación, combinada con la falta de expectativas de aumento en la producción, impulsa los precios al alza.
Cochilco proyecta un precio promedio de US$4,95 la libra para 2026, aunque algunos analistas creen que podría ser aún mayor. Este escenario presenta tanto oportunidades como desafíos para Chile, el mayor productor de cobre del mundo, con un 24% del mercado global.
Un precio elevado del cobre impulsa el crecimiento económico, aumenta las divisas para el país y fortalece el peso chileno. Según datos de la Dipres, por cada centavo que sube el precio del cobre, el fisco podría recibir hasta US$35 millones extras en 12 meses. Esto genera mayores ingresos para el Estado, permitiendo financiar obras sociales y reducir las presiones inflacionarias.
Sin embargo, también existen riesgos. La volatilidad del mercado y la posibilidad de cambios en la demanda global podrían afectar los precios del cobre en el futuro. Por lo tanto, es crucial que Chile gestione de manera prudente los ingresos provenientes del cobre y diversifique su economía para reducir la dependencia del metal rojo.