Por: Lorena Ferraro 

Un partido con Ricardo Lagos "no sería una pichanga, sería un clásico con público. Espero que ni yo ni él aceptemos las barras bravas". 

Febrero pasado, y en una entrevista en Revista Capital el ex Presidente Sebastián Piñera repondía así a la posibilidad de un enfrentamiento electoral entre ambos ex Mandatarios, con miras a retornar a La Moneda. 

A mediados de agosto, Andrés Chadwick, ex ministro del Interior y mano derecha del ex Presidente, ponía también la figura de Lagos sobre la mesa. "Me gustaría ver a Ricardo Lagos como candidato de la Nueva Mayoría", dijo en una entrevista en el Diario Concepción. 

En el entorno de Piñera reconocen que las señales hasta entonces tenían un objetivo claro: en momentos de crisis política, aludir a una contienda entre dos ex Presidentes servía para instalar la tesis de que Chile no está para "experimentos" ni para "improvisar con candidatos", y equiparar de paso a Piñera con atributos destacados de Lagos como "estatura de estadista" y "capacidad de gestión". 

Hasta ese momento, con todo, en el piñerismo no se esperaba una definición de Lagos en el corto plazo. De hecho, los análisis apuntaban a que la última encuesta CEP del 19 de agosto podría generar un distanciamiento del ex Mandatario con sus aspiraciones presidenciales. Piñera aparecía encabezando la carrera presidencial con un 14% versus un 5% del ex Presidente de la Concertación, días después de que éste último hubiera sincerado que estaba "pensando" en una candidatura presidencial. 

Por lo mismo, no dejó de generar sorpresa en el piñerismo la irrupción este martes de Lagos, que remeció el tablero al emitir una declaración en que adelantó los plazos y aseguró que  "no me restaré al desafío" de ser candidato presidencial.

Internamente, en el círculo de Piñera los análisis apuntaron en un solo sentido: la arremetida de Lagos podría aumentar la presión en torno a una definición pública del ex Presidente sobre su eventual candidatura. En ese contexto, se instalará el debate sobre la pertinencia de mantener esa decisión para marzo, como era su plan original.

En el piñerismo evalúan que siendo hoy Piñera el candidato más competitivo del sector, se reforzarán las presiones de Chile Vamos para que asuma derechamente el desafío y no dar ventaja a Lagos, tras cuya figura se podrían reordenar sectores del oficialismo luego de su declaración.

"Es un remezón político, porque estaban todos esperando anuncios después de las municipales, pero esto era evidente que se iba a venir, este desbande presidencial da cuenta de un muy mal liderazgo del actual gobierno (...) Es claro que la candidatura y el anuncio de Ricardo Lagos va a producir un efecto dominó respecto del resto de las candidaturas y del resto de los pronunciamientos (...) Es evidente que las alternativas de nuestro sector van a  empezar a manifestarse, muchas de ellas ya lo han expresado, muchos están haciendo campaña, aprovechando la campaña municipal, pero ya es tiempo de que las cartas se vayan mostrando",  dijo el presidente de RN, Cristián Monckeberg, evidenciando ese escenario. 

De hecho, Monckeberg puntualizó sobre la situación de Piñera asegurando que "el ex Presidente está en compás de espera. Sabemos que esperar hasta marzo o abril para esperar definiciones va a ser poco probable. Se va a producir pronunciamientos antes". 

La intervención del diputado, en cuya tienda militaba Piñera hasta antes de ser Presidente, reflejaba un temor de sectores de la oposición, pero también del propio entorno de Piñera: que una definición de Lagos le dé ventaja para ir consolidando durante estos meses su opción y  estrechar el margen que hoy tiene con Piñera y que ratificó la encuesta Adimark de este martes en que Piñera (18%) está 13 puntos por sobre Lagos (5%) en la carrera presidencial.  

Como sea, en Apoquindo 3000 -sede de la fundación Avanza Chile-, asumen que tras el movimiento de fichas de Lagos, Pinera tendrá que generar también algunos movimientos en el nuevo tablero presidencial que puede repercurtir incluso en la agenda que tenía diseñada para los próximos meses.

Esperar los efectos en el oficialismo

En todo caso, algunos en Chile Vamos llaman a poner paños fríos y, en primer lugar, evaluar las consecuencias que el anuncio de Lagos tendrá en la Nueva Mayoría, donde aún el escenario está en definición.

En ese sentido, el senador UDI Juan Antonio Coloma -reconocido piñerista en su colectividad- señaló que "hay que ser cuidadosos, no hay que apresurarse en la decisión. Los problemas que tiene la Nueva Mayoría son distintos a los desafíos que tiene Chile Vamos. No tenemos problemas de desmorone sino que tenemos que centrarnos en para qué queremos gobernar más que en el quién por ahora. No tomaría una decisión apresurada. Hay que ver la evolución de lo que dijo Lagos, la reacción que tengan los sectores más de izquierda. Yo actuaría con serenidad".

Mientras que el timonel gremialista, Hernán Larraín, aseguró que el tema presidencial será tocado en el consejo directivo ampliado de este sábado y que se mostró partidario de que la UDI tenga un candidato propio a La Moneda. 

"Mi impresión es que no entramos en definiciones presidenciales hoy día si el propio ex Presidente Sebastián Piñera dice que su opción la va a tomar en marzo. Por qué tomar los partidos una decisión hoy si no sabemos si va a ser candidato o no Sebastián Piñera y también la UDI quiere tener un liderazgo en esas elecciones, no renunciamos a tener nuestra propia opción", aseguró.   

 

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