Paula Valenzuela

Si bien pide evitar triunfalismos, el presidente de Evópoli, Hernán Larraín Matte, recalca que, hasta ahora, el Gobierno ha gestionado de buena manera la pandemia. Sí tiene un diagnóstico crudo de los efectos económicos del coronavirus: volverá incluso la desnutrición infantil, dice. Respecto al presupuesto de Bomberos, el cientista político y abogado alerta que es un “botón de muestra” y que todos los sectores tendrán que hacer esfuerzos para sobrellevar la crisis económica.

Larraín Matte sostiene que la forma en cómo se dio el episodio con Bomberos fue un error, pero que se corrigió rápidamente. Y agrega: “Pero esto se da en un contexto que es un poquito más complejo”.

—¿A qué se refiere? 

—Estamos viviendo una crisis sanitaria con efectos económicos y sociales de una tremenda profundidad. El esfuerzo que va a tener que hacer el fisco para poder enfrentar esta realidad es estructural y van a tener que ser muchos actores de la sociedad, muchas instituciones, mucha actividades, parte del esfuerzo para poder sortear esta crisis. Lo de Bomberos es un botón de muestra. El fisco está asumiendo un gran déficit y lo que vamos a ver es que el presupuesto de 2021 va a tener reesctructuraciones importantes porque las circunstancias excepcionales así lo exigen. Viendo lo que está ocurriendo en el mundo, en la economía, aquí vamos a tener tremendas emergencias sociales, vamos a volver a ver pobreza, vamos a volver a ver ollas comunes, allegados, desnutrición infantil; vamos a volver a ver niveles de desempleo altísimos, que van a afectar los niveles de ingreso y el bienestar de las personas. Hay una generación que tiene menos de 40 años que no tiene conciencia de esta realidad. Todos vamos a tener que hacer grandes esfuerzos, el sector público, el privado, respecto de la crisis que estamos viviendo. Vamos a tener que movilizar recursos, restringir y refocalizar, y eso va a tener consecuencias que van a ser muy duras.

—¿Cómo se le explica a Bomberos u otros sectores de la sociedad que tienen que hacer esfuerzos, mientras hay ejemplos, como Cencosud, que pasan por alto el contexto de crisis nacional e incluso de sus propios trabajadores?

—Evópoli, frente a lo que hizo Cencosud, levantó públicamente una crítica y llevó el tema al comité político del lunes, porque lo que se hizo atenta en contra de la confianza pública y afecta directamente al espíritu de la ley que se aprobó en el Congreso. Lamentablemente este programa económico que estaba orientado a proteger el empleo, terminó usándose con otro espíritu y eso afecta directamente a la credibilidad de las empresas. Es muy importante que el sector privado tenga conciencia del rol que juega en una crisis de esta naturaleza, de lo sensible que debemos ser respecto de las decisiones que tomamos permanentemente. Este gran error que cometió Cencosud va a traer efectos porque la política va a reaccionar con sobrerregulaciones. Aquellos que creemos en la economía abierta entendemos que junto con lo legal también existe la legitimidad del mercado y el rol de la empresa como un actor social.

—¿Hay un complejo en la derecha para poner límites a los grandes empresarios o, por ejemplo, subir impuestos?

—Vi al Presidente Piñera y al ministro Ignacio Briones reaccionando de forma muy rápida, criticando la acción de Cencosud, enviando una indicación para corregir este tema y expresando su voluntad por que se cumpla el objetivo para el que fue hecha la ley. Eso lo vi de forma transversal también en Chile Vamos. 

—El año pasado ocurrieron una serie de declaraciones de ministros que luego fueron recordadas como pequeños detonantes del estallido social. ¿El episodio Cencosud puede ser un detonante para que se reactive el estallido en una crisis económica severa?

—Mi pega no es hacer vaticinios. Y el punto ya está hecho. Espero que aquí lo que haya es un sentido de responsabilidad del sector privado, muy sensible, respecto del rol que juegan.

—La oposición ha señalado que no es suficiente el dinero fiscal para enfrentar la pandemia, específicamente, por el ingreso familiar de emergencia. ¿Es suficiente?

—Ha habido una parte de la oposición que ha estado colaborando, en estricto rigor, para poder sacar mejores medidas económicas para la gente, saliéndose de la lógica gobierno-oposición, porque el momento es excepcional. Pero ahora, vemos cómo algunos son capaces de caer en la política adolescente del Frente Amplio, de considerarlo todo insuficiente. Lo difícil no es pedir más. Aquí lo responsable es hacerlo bien, es colaborar para que la política sea un mejor instrumento, porque la lógica de pedir más lo puede hacer cualquiera. No fue lo que vimos en la crisis de 2008, donde gobernaba Michelle Bachelet, y con todo el esfuerzo fiscal que se hizo, la oposición en ese momento no cayó en el juego del todo es insuficiente y buscó, en cambio, mejorar los instrumentos para que esa crisis fuera lo más transitoria en sus efectos. 

—El episodio con Bomberos y el arribo complejo de la nueva ministra de la Mujer, son dos episodios críticos en 24 horas. ¿Qué está fallando en el Gobierno en esta cadena de toma de decisiones?

—Estamos en un momento muy excepcional y se requiere de la mejor política, se demanda colaboración y por supuesto que es fundamental hacer bien las cosas. Y el esfuerzo del Gobierno ha estado orientado a hacerlo en las múltiples dimensiones que esto exige. ¿Se han cometido errores? Absolutamente. Lo importante es reconocerlos rápidamente, identificarlos y corregirlos. Son tiempos complejos para gobernar y por lo mismo uno espera colaboración de la oposición. Evópoli va a buscar más bien ser parte de la solución que de los problemas.

—¿Se debe corregir el nombramiento de una ministra que está siendo cuestionada por falta de experiencia en género, por sus parentescos y por la tardanza en la que se dio este nombramiento? Hay críticas incluso en el oficialismo.

—El Presidente tomó una decisión, considera que la ministra recién nombrada es adecuada para el cargo. Al menos merece la oportunidad para demostrar por qué eligió su nombre.

—El fin de semana, el Gobierno sufrió un revés en torno a su estrategia de “Retorno seguro”, pues aumentaron las cifras de contagio. ¿En su partido hacen una autocrítica?

—Evópoli ha respaldado la estrategia dinámica que ha llevado el Gobierno respecto del Coronavirus. Si uno ve la evidencia, Chile está, hasta ahora, gestionando la crisis sanitaria de buena manera. Este es un problema dinámico, va cambiando y por lo tanto, tenemos que ir adaptándonos. Y por supuesto que ir perfeccionándola. Hoy tiene poco sentido apuntar a responsables por errores que se puedan cometer, y más bien, lo que se espera es buena voluntad y buena fe de todos los sectores para poder llevar adelante esta crisis que va a durar mucho tiempo y cuyos efectos van a ser durísimos.

—¿No cree que hubo triunfalismo de parte del Gobierno? No deja de relacionarse el hecho del llamado a la nueva normalidad con el aumento de contagios…

—El Gobierno nos anticipó de que la última semana de abril y la primera de mayo iba a ser una semana más crítica. Y la curva se aplanó un poco antes de esa predicción, pero luego estamos viendo que hay rebrotes y que esa curva se está moviendo. Aquí lo que se requiere es seriedad, es trabajar en base a datos, y permanentemente estar perfeccionando la estrategia.

—¿No cree al menos que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, ha sido zigzagueante en sus dichos? En menos de cinco días habló de “nueva normalidad” y de la “batalla de Santiago” y la oposición ha pedido que no lidere la crisis…

—Se pueden hacer mejor las cosas, se pueden comunicar mejor, por supuesto, y esa es la voluntad del Gobierno. El ministro Mañalich está haciendo una muy buena pega en un rol extremadamente complejo. La oposición tiene un lugar muy cómodo, que es comentar, criticar, y yo espero que tengan conciencia histórica del momento que estamos viviendo, que pongan en perspectiva el rol que está jugando y que, en vez de estar haciendo puntos de prensa con una creatividad de pocas luces, ojalá se predispongan a hacer propuestas. Ojalá miren el caso de Portugal y que esto permita que tengamos oposición.

—¿Cree que la pandemia le dio un nuevo aire al Gobierno, considerando en la crisis social y política en la que estaba sumergido?

—Lo que hizo la pandemia fue cambiar las prioridades. Puso a la salud de las personas en el primer lugar en el mundo y también en Chile. Eso obligó a enfrentar esta pandemia con urgencia y eso implica todos los efectos económicos y sociales que esto va a traer para las familias chilenas. Eso generó un nuevo escenario y el Gobierno, que tiene la responsabilidad en el Ejecutivo, tuvo que poner esos objetivos al frente. El Gobierno ha cumplido con su responsabilidad en un escenario que nadie pudo imaginar ni anticipar.

—¿Pero les ayudó en un nuevo relato o al menos para revalidar al Presidente Piñera frente a la ciudadanía?

—Hacer un análisis del cálculo político para el Gobierno frente a una pandemia es irresponsable. Sobre todo pensando que todavía falta mucho, que hay muchas vidas en juego.

Un gabinete “más afiatado”

—Sobre el gabinete, antes de la pandemia, se sostenía que era transitorio. ¿Cómo evalúa al equipo ahora en medio de la crisis?

—Este es un gabinete que entró en un momento muy crítico y hoy le está tocando jugar un rol clave en la pandemia. El Presidente fue bastante visionario en identificar a una generación que pudiera gobernar en tiempos tan complejos. Eso lo veo en personas como Karla Rubilar, María José Zaldívar, Gonzalo Blumel, Ignacio Briones, entre otros.

—¿Se afirmó el gabinete? Usted era de los que pedía cambio antes de la pandemia.

—En un momento, sentí que era necesario generar un equilibrio en el gabinete en relación a Chile Vamos. Ahora, ese diagnóstico ha cambiado porque la realidad ha cambiado de forma muy radical y hoy veo un equipo, junto al Presidente, más afiatado, que está respondiendo a este complejo momento. Pero queda mucho por delante y espero que esta generación, por la que el Presidente se la jugó, siga respondiendo.

—¿Los estilos como el de los ministros de sus filas Ignacio Briones (Hacienda) y Gonzalo Blumel (Interior) marcan un precedente de liderazgo en la derecha? Son muy distintos a sus antecesores Felipe Larraín y Andrés Chadwick.

—Evópoli nació have poco tiempo con el desafío de abrir la cancha y que emergieran nuevos liderazgos, obviamente que es muy potente que haya una generación, que haya un equipo en distintos lugares el Gobierno y del Congreso que estén respondiendo y yo espero que con los pies en la tierra, muy sintonizados con la realidad, sigamos siendo parte de aquellos que puedan colaborar a Chile Vamos como un equipo y que efectivamente tengan una sintonía con el país en el cual estamos. Nos enfrentamos a amenazas muy poderosas como el populismo que existen en nuestro país y, por lo tanto, la seriedad, la rigurosidad y la política bien hecha es fundamental.

—¿Briones y Blumel son parte de una “nueva derecha”?

—No iría tan lejos. Hablo de Evópoli y este proyecto colectivo que se ha ido construyendo. Se ha ido sumando a buenas personas para la política, compartiendo una serie de principios y convicciones, generando una forma de hacer política más horizontal, más directa, más propositiva, menos en la lógica de buenos y malos, menos en la lógica de los extremos y más en la lógica de la propuesta y el argumento. Somos una generación que tiene mucha conciencia de lo que se hizo en los últimos treinta años, nos sentimos receptores de una posta, de un país que en los últimos 30 años ha progresado de manera.

—¿Es frustrante para la coalición que el Gobierno de Sebastián Piñera 2 termine eventualmente con altos números de desempleo y una crisis económica severa?

—Lo que es frustrante es que una pandemia va a tener efectos en las vidas de las familias que van a ser muy duros, por lo tanto, la responsabilidad que tenemos hoy en Chile Vamos junto con la oposición es buscar mitigar todos estos efectos sociales. Esto no se trata de competir por quién tuvo más o menos desempleo, esto se trata de que estamos en una crisis muy profunda, excepcional y que requiere de medidas excepcionales.

Debate constitucional

Larraín Matte evita a toda costa entrar en el debate que se ha dado en torno al plebiscito y si la pandemia podría favorecer o no a una de las opciones Rechazo o Apruebo. “Ya va a llegar el momento de debatir respecto a la Constitución. Me parece fundamental que todos los sectores políticos estemos, de verdad, sintonizados con la complejidad del momento y que busquemos poner la vida de los chilenos en primer lugar”, afirma.

—¿Pero al menos ve a un sector de la derecha que está intentando aplazar el plebiscito?

—Yo espero, y en esa posición está Evópoli, que todos los sectores hoy nos concentremos en lo urgente y que dejemos la discusión constitucional para cuando corresponda.

—Pero igualmente hay una conversación instalada y hay una desconfianza de la izquierda e incluso del Apruebo de la centroderecha que se busque efectivamente desestimar el plebiscito...

—Yo tengo la convicción de que Chile es un país serio donde las instituciones funcionan, donde se cumple la palabra y los acuerdos y el momento del debate constitucional va a llegar.

—¿Y no cree que entonces la pandemia ha mostrado algún signo de que es más o menos necesario cambiar la Constitución?

—La pandemia ha demostrado que Chile tiene instituciones, por supuesto que pueden perfeccionarse y ser más robustas, partiendo por un Estado moderno, ciudadano. En sus últimos 30 años, Chile ha ido construyendo una institucionalidad que le permite hoy tener instrumentos y responder a la pandemia. ¿Puede ser mejor nuestro Estado? Por supuesto, en Evópoli somos bastante críticos del Estado que tiene Chile y creemos que el desafío de devolverle el Estado a los ciudadanos. En estos días el Estado está respondiendo de forma muy distinta a aquellas visiones autoflagelantes negativas respecto del Estado chileno durante la crisis social, post 18 de octubre. Lo que ha surgido es una demanda por autoridad, por orden, por capacidad de respuesta; hemos tenido un Estado que, con muchas imperfecciones, ha tenido la capacidad de responder. Quedan temas pendientes, por supuesto.

—¿Sigue siendo necesaria una nueva Constitución?

—Ya va a llegar el momento de llegar al debate constitucional.

—¿Evópoli va a revisar su postura en el Apruebo?

—Evópoli tomó una decisión en enero y con la misma claridad que ha tenido en materia constitucional hoy está al 100% enfocado en la crisis sanitaria y sus efectos. Ya va a llegar el momento del debate constitucional y cuando llegue, vamos a estar ahí. 

—Roberto Izikson señaló que “un camino de realismo político podría ser descartar el plebiscito de octubre y pasar directamente a la elección de asambleístas de la Convención Constituyente en abril de 2021”. ¿Es una opción que se debata en el sector?

—Vuelvo a insistir que hoy Evópoli está en lo urgente y lo urgente es la crisis sanitaria y todos los efectos que va a tener.

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