Dicen sus cercanos que está tranquila, convencida de que no solo actuó completamente apegada al Derecho, sino también a sus convicciones personales. Y que si bien ha recibido muchos mensajes y llamados de gente de su sector que apoyan anónimamente la manera en que votó y que por razones políticas temen decirlo públicamente, también ha escuchado y leído críticas duras tras haber sido clave para que el Tribunal Constitucional respaldara el proyecto de despenalización del aborto en tres causales.

María Luisa Brahm, abogada de la Universidad Católica, asumió en 2013 como ministra del TC nombrada por el entonces Presidente Sebastián Piñera. Hasta ese año y desde la instalación de su gobierno en marzo de 2010, Brahm era la jefa del equipo de asesores del Mandatario -conocido como el “segundo piso”- y reconocida como una de las colaboradoras más cercanas al gobernante.

Fue en esa posición de jefa del Segundo Piso donde encabezó -junto a la abogada Fernanda Garcés- la elaboración del proyecto de ley de Acuerdo de Unión Civil. Asumiendo una tarea que le correspondía al entonces ministro de la Segpres, Cristián Larroulet (y que por una cuestión valórica no fue prioritaria en esa cartera), fue ella quien recibió a los partidos políticos y a representantes del Movilh y de Iguales, y dio forma a la iniciativa.

Este hecho -su papel en la génesis del AUC- dicen sus cercanos, es un antecedente relevante a la hora de entender la votación de la abogada respecto del aborto en tres causales.

Brahm no es “pro aborto”, pero tampoco concibe que la ley castigue con cárcel a una mujer por abortar, tras haber quedado embarazada producto de una violación. Asimismo, considera que se trata de una ley que apunta a los sectores con menos recursos y que no existe inconstitucionalidad alguna en el proyecto, ya que no “obliga” a nadie abortar.

Reconocida defensora del origen libertario de la Constitución, dicen que es común oírla dando cuenta de la importancia que tenían los derechos y libertades individuales como conceptos base de la carta magna y no solo referidos a temas como la educación o el trabajo: también en lo valórico. “¿Por qué el Estado va a decidir por la mujer en algo tan personal?”, dicen quienes la conocen, es una de las preguntas clave que explican por qué votó en contra de los requerimientos de la derecha ante el TC.

Asimismo, rechaza la “beatería” existente en ciertos sectores de la clase política y fue,  por ejemplo, muy crítica de los legisladores que se opusieron en su minuto al fin de los hijos “ilegítimos”.

Estas posturas liberales la situaron, tiempo después, en las antípodas de dirigentes de RN (partido en el que no militó, pero del que era cercana) como Carlos Larraín, uno de sus detractores más reconocidos.

El factor Piñera

Pro divorcio (ella lo está) y pro matrimonio igualitario, entre los conclusiones que se sacan hoy en el mundo político está que, con su apoyo al proyecto, cierra un flanco importante a Sebastián Piñera.

Si bien el ex Mandatario dijo públicamente que estaba en contra del proyecto de aborto en tres causales, un fallo adverso para el actual gobierno hubiera generado una discusión incómoda para la derecha en plena campaña presidencial, respecto de un tema que de paso cuenta con un amplio respaldo en las encuestas de opinión.

Sin embargo, cercanos a Brahm consultados por T13 aseguran que no hubo contactos entre Piñera y la abogada previo al desenlace del tema en el Tribunal. Estas fuentes aseguran que, dada la postura de Brahm en temas valóricos (donde tuvo influencia el histórico líder de RN y ex diplomático Pedro Daza Valenzuela, su mentor), Piñera difícilmente pudo haberse visto sorprendido por la votación de su ex brazo derecho. Salvo, quizás, en la causal de violación.

"Votó de acuerdo a su criterio legal, jurídico y constitucional. Y yo respeto esa decisión, pero naturalmente que no la comparto", dijo el lunes en la noche, en Mega, el ex Presidente.

Brahm, según quienes han estado con ella estos días, no tuvo problemas con ninguna de las causales.

No se considera "feminista", sino que la abogada apela más bien a una igualdad de derechos y considera que ningún hombre en Chile tiene, por ley, una carga similar a la de una mujer violada a la que se le obliga a tener ese hijo.

Hoy, cuentan sus cercanos, está “aguantando que se la coman viva”, pero estaba consciente de las reacciones que habría en la derecha por su voto en este tema. Su única preocupación ha sido su familia -que la ha respaldado más allá de sus posiciones personales en el tema-, para la que incluso escribió una carta en la que fundamenta su decisión. 

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