"365 DNI", película polaca estrenada este 2020, ha sido tan polémica como exitosa. El filme que cuenta con un alto contenido erótico es el título más visto de Netflix en estos momentos, pese a que ha sido acusada de romantizar el secuestro, la violencia sexual y el síndrome de Estocolmo.

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La cinta, "365 días" es su nombre en español, está basada en el libro del mismo nombre y sigue a una ejecutiva llamada Laura (interpretada por Anna Maria Sieklucka), que atraviesa un difícil momento con su actual pareja. La mujer es secuestrada por un poderoso jefe de la mafia, Massimo (Michele Morron), que le pide que en el plazo de un año se enamore de él.

La película ha sido considerada como una versión mucho más explícita e intensa que "50 sombras de Grey". De hecho, cuenta con escenas de sexo que duran más de 5 minutos y, para algunos usuarios que la han comentado en sus redes sociales, roza el género porno.

Y como el sexo son parte fundamental de "365 DNI", la directora de fotografía, Bartek Cierlica, explicó cómo filmó las secuencias para que se vieran así de reales.

"Cada escena de sexo en esta película es diferente", contó a Variety.

"La relación evoluciona. Comienza con el miedo a lo desconocido y la tentación. Evoluciona a través del sexo puro con BDSM —práctica sexual que agrupa bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo— y termina con amor. La idea principal era crear la creciente tensión entre los dos héroes a partir de su primer encuentro. Queríamos que el espectador participara en el juego que Laura intenta jugar con Massimo y descubra su sexualidad y sensualidad con ella", añadió.

Una de las claves, expresó Cierlica, estuvo en la intimidad que hubo en el set: "Queríamos que la cámara fuera lo más invisible posible, para que pudieran actuar, por lo que las tomas fueron muy, muy largas".

Continuó: "Creamos la atmósfera más íntima que pudimos para los actores. Redujimos el equipo en el set a un mínimo absoluto. Seguimos su acción e intentamos mostrar su pasión de una manera natural pero hermosa. Queríamos que este sexo fuera bastante auténtico. Queríamos que el espectador escuchara sus susurros, respiraciones pesadas y queríamos mostrar el sudor, la pasión. Que fuese natural, auténtico, pero sin cruzar la frontera de la pornografía".

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