Un nuevo hito en la exploración espacial se está viviendo con la misión Artemis II, luego de que sus astronautas lograran observar partes de la Luna que nunca antes habían sido vistas por el ojo humano: su "lado oscuro".

Según informó la NASA, la tripulación ya superó los dos tercios de su viaje hacia el sobrevuelo lunar. Al cierre del cuarto día de la misión, que contempla un total de 10 jornadas, la nave se encontraba a cerca de 321 mil kilómetros de la Tierra y a unos 132 mil kilómetros de la Luna.

Vista inédita de la Luna

Uno de los momentos más destacados fue la observación de la cuenca Oriental, un enorme cráter lunar que, si bien había sido captado por cámaras en órbita, nunca había sido visto directamente por humanos.

“Esta misión marca la primera vez que toda la cuenca ha sido vista por ojos humanos”, señaló la NASA.

La astronauta Christina Koch describió la experiencia como única, indicando que esta formación, a veces llamada el “Gran Cañón” de la Luna, es “muy característica” y que “ningún ojo humano había visto nunca antes este cráter hasta hoy”.

Además, la tripulación también logró observar por primera vez la cara oculta de la Luna, lo que fue calificado como un momento “absolutamente espectacular”.

Próximos hitos de la misión Artemis II

Durante las próximas horas, la nave entrará en la denominada “esfera de influencia lunar”, punto en el que la gravedad del satélite comenzará a predominar sobre la de la Tierra.

Si todo se desarrolla según lo previsto, los astronautas podrían establecer un nuevo récord al convertirse en los seres humanos que han viajado más lejos de nuestro planeta.

Durante la misión, los astronautas han realizado maniobras de pilotaje manual, revisado su plan de sobrevuelo y trabajado en la identificación de características geológicas de la superficie lunar, como cráteres de impacto y antiguos flujos de lava.

A diferencia de las históricas misiones del programa Apolo, que volaron a unos 110 kilómetros de la superficie, Artemis II permitirá observar la Luna desde una mayor distancia, lo que facilitará una visión completa del satélite natural, incluyendo zonas cercanas a sus polos.

La misión forma parte de un ambicioso plan de exploración que busca el regreso sostenido del ser humano a la luna, con miras a establecer una presencia permanente en su superficie.

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