La australiana Fiona Caffin, de 57 años, explicó cómo logró ejecutar una rutina de pole dance a 5.834 metros de altura en el volcán Sairecabur, ubicado cerca de San Pedro de Atacama, posicionándose en los récord oficiales de Guinness World Records.

La hazaña fue confirmada recientemente por el comité de dicha organización tras su aparición en Chile en noviembre de 2025.

En una entrevista publicada por Las Últimas Noticias (LUN), la australiana relató que llegó al norte del país para concretar un proyecto que buscaba combinar su disciplina artística con pruebas de resistencia física. Tras ascender por terrenos de montaña y enfrentar temperaturas bajo cero, logró instalar una barra portátil y ejecutar su rutina.

La rutina, que duró aproximadamente tres minutos, se desarrolló en un contexto climático adverso, con temperaturas cercanas a –12 °C y ráfagas de viento que complicaron el agarre y la ejecución de movimientos acrobáticos.

Sobre ese momento, la deportista comentó que “todo estuvo bien durante los primeros 20 o 30 segundos, pero luego mis manos se secaron por la baja humedad y en mi primera inversión resbalé muy mal”, y añadió, "tuve suerte de no golpearme la cabeza contra el suelo” mientras completaba los movimientos que consideró seguros.

De hobby a récord mundial

Según su relato, Caffin comenzó a practicar pole dance cuando tenía 51 años como una forma de ejercicio recreativo y fue entonces cuando comenzó a idear desafíos mayores que pudieran destacar su disciplina en escenarios poco convencionales.

“Descubrí que se puede subir en auto gran parte del camino en algunos volcanes. Parecía un lugar fácil para intentar un récord mundial en altura”, explicó, pero en esa suposición no fue lo que realmente le sucedió en el viaje.

La australiana explicó que eligió el norte de Chile porque la logística era más viable en comparación con otras montañas del mundo, ya que permitía avanzar en vehículo hasta una altitud considerable antes del ascenso final. Detalló que el desafío no solo implicaba instalar la barra en condiciones extremas, sino también adaptarse a la falta de oxígeno, las bajas temperaturas y el viento.

Relató que debió planificar con anticipación la aclimatación para evitar complicaciones físicas y que, pese a la preparación, el frío afectó la sensibilidad de sus manos, lo que dificultó el agarre durante la rutina. Aun así, logró completar la presentación necesaria para que el intento fuera validado, convirtiéndose en un récord certificado en altura.

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