La extravagancia de pies a cabeza de aquellos jóvenes llegó a ser motivo de persecución en Estados Unidos.

Un saco largo de solapa ancha (tacuche), una camisa de cuello ancho (lisa), un chaleco, un pantalón holgado con una cadena (drapes), zapatos bicolor pulcramente brillosos (calcos) y el infaltable sombrero borsalino (tando) eran su presentación al mundo.

Las mujeres también traían prendas y maquillaje llamativos, además de que era (casi) infaltable un saco o gabardina a cuadros.

Aunque su identidad era una subcultura urbana muy compleja, popularmente fueron llamados simplemente como "pachucos".

La mayoría eran jóvenes nacidos en EE.UU. de origen mexicano, que trataban de construir su propia identidad al pertenecer a una de las primeras generaciones de latinos en ese país del siglo pasado.

"Vivían con el estigma de no ser vistos como estadounidenses, y algunos, aunque ni hablaban español, de todas maneras eran mirados como mexicanos, con desprecio", explica a BBC Mundo el profesor Gerardo Licón, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Wisconsin Eau Claire e investigador de la cultura de los pachucos.

El contexto en el que construyeron su identidad no les ayudó.

Ésta simplemente no encajó en la sociedad de principios de la década de 1940, cuando EE.UU. estaba por entrar a la Segunda Guerra Mundial y eran tiempos de austeridad.

Los trajes de los pachucos, llamados en inglés zoot suits, fueron vistos como contrarios al espíritu de máximo aprovechamiento de los recursos disponibles, como la tela.

Además, en Estados Unidos se empezó a dar un "nacionalismo anglosajón" y una "xenofobia hacia los aspectos extranjeros", explica el profesor Licón.

"Todos los grupos que no eran vistos como anglosajones -rusos, italianos, japoneses, judíos, filipinos, afroestadounidenses, mexicanos- eran marginados, y fueron los primeros en participar en este tipo de subculturas", explica.

Ya de por sí mal vistos por su modo de vestir, las cosas para los jóvenes mexicano-estadounidenses pachucos se complicaron más en 1942.

Un homicidio desencadenó una persecución que a la postre llevó a muchos a abandonar su modo de vestir, de hablar y de hacerse identificar ante el mundo.

El origen de los pachucos

Los pachucos usaban zoot suit antes y durante la Segunda Guerra Mundial, pero no los inventaron, ni tampoco los usaron de forma exclusiva, explica Licón.

El extravagante modo de vestir zoot suit tiene su origen en la comunidad afroestadounidense, particularmente entre los músicos de jazz de la década de 1930.

El traje holgado resultaba muy práctico para bailar.

Y en Los Ángeles los usaban minorías raciales como los afroestadounidenses, los mexicoamericanos, los asiáticos, los italianos y los estadounidenses de origen judío, entre otros.

Para principios de la década de 1940, el estilo zoot suit ya estaba arraigado entre los jóvenes mexicano-estadounidenses, particularmente en las ciudades de la frontera con México y grandes metrópolis como Los Ángeles, Chicago y Nueva York.

Pero además del traje, había toda una jerga (caló), modos de actuar y costumbres.

"10% de la población mexicana vino a EE.UU. en la década de 1920. Tuvieron hijos, y estos llegaron a la adolescencia y madurez a finales de los 30 y 40. Por eso es que la cultura que esos mexicanos-estadounidenses adoptaron era visible", explica Licón.

Existen varias versiones sobre por qué se les empezó a llamar pachucos a los latinos que vestían al estilo zoot suit, pero la más documentada es que se trata de una curiosa contracción de palabras.

La ciudad fronteriza de El Paso, que colinda con Ciudad Juárez, México, entre muchos mexicanos es conocida como "El Chuco" y por aquella época era una de las principales vías para entrar a EE.UU.

Los migrantes mexicanos decían "Vamos para El Chuco", lo cual derivó en la expresión "Vamos pa' Chuco".

"A los jóvenes mexicano-americanos que tomaban trenes a lo largo del ferrocarril del Pacífico Sur, a través de Tucson, Arizona, hacia Los Ángeles, en búsqueda de oportunidades de empleo en tiempos de guerra, se les llamaba pachucos".

En El Paso y Ciudad Juárez todavía existen hasta hoy grupos que tratan de preservar la identidad de los pachucos.

El homicidio de José Díaz

Los pachucos no eran el grupo urbano más popular, pero no habían tenido problemas con la justicia antes del homicidio de un mexicano-estadounidense llamado José Díaz en Los Ángeles.

El cuerpo del joven de 22 años fue encontrado cerca de la reserva Sleepy Lagoon, con signos de haber sido golpeado y apuñalado.

Díaz iba a una fiesta de cumpleaños de un amigo y, según la prensa de la época, al siguiente día se alistaría en el ejército estadounidense para participar en algún frente de la Segunda Guerra Mundial.

Las investigaciones de la policía llevaron al arresto de 22 personas que eran miembros de un grupo de pachucos. Todos fueron llevados a juicio por el homicidio.

En el tribunal, la fiscalía demandó que los acusados aparecieran con su modo acostumbrado de vestir, un intento de hacerlos ver ante el jurado como unos delincuentes, explica Licón.

"Su apariencia era parte de la evidencia de su criminalidad. Todo el juicio se trató de la fama de los pachucos, pintarlos como delincuentes mexicanos, en lugar de enfocarse en quién fue quien tuvo contacto con el muchacho que murió", señala.

El juicio determinó que 17 de ellos eran culpables del homicidio, pero el veredicto fue combatido con una serie de apelaciones hasta que todos fueron liberados.

No obstante, la mala fama para los pachucos se agravó con el caso de Sleepy Lagoon, pues desde entonces la comunidadlos consideró delincuentes o pandilleros.

Y las cosas empeorarían en 1943.

Los disturbios de los "zoot suit"

En plena Segunda Guerra Mundial, muchos miembros del Cuerpo de Marines llegaron a Los Ángeles para ser entrenados y en su camino hacia los diferentes frentes del Pacífico.

Los militares estadounidenses que andaban por las calles de la ciudad californiana comenzaron a tener rencillas con los pachucos, influenciados por el caso Díaz y por lo que la prensa y la policía decían de ellos.

El 7 de junio de 1943 es recordado como día particularmente grave de confrontaciones.

Ese día los militares tomaron una actitud más agresiva y empezaron a "cazar" a los pachucos en sus lugares de reunión. Los golpeaban y en algunos casos llegaron a desnudarlos para quemar sus trajes.

"Los soldados que estaban siendo entrenados empezaron a sentir que el enemigo no solo estaba en el extranjero, sino en la misma ciudad", indica Licón.

Las confrontaciones se prolongaron durante 10 días, con múltiples heridos y unos 500 mexicano-estadounidenses arrestados.

Pero además, la ciudad de Los Ángeles emitió una prohibición al uso del atuendo pachuco y desafiar la norma implicaba cárcel.

¿Se "borraron" los pachucos?

Los conflictos y el desgaste natural de los pachucos como subcultura fueron llevando a que su presencia se diluyera en las décadas de 1940 y 1950.

En Los Ángeles dejaron de usar trajes zoot y algunos comenzaron a incorporar aspectos del uniforme del ejército.

Otros, la minoría, se radicalizaron y conformaron grupos que luego fueron derivando en las primeras formas de pandillas en California.

La subcultura de los pachucos poco a poco fue desapareciendo en las siguientes décadas.

Hasta hoy existen algunos grupos, principalmente de mexicano-estadounidenses, que tratan de preservar la identidad de los pachucos y fomentan un espíritu de fraternidad social.

Sin embargo, la imagen de delincuentes juveniles latinos fue difícil de disipar.

Licón dice que su investigación lo ha llevado a entender que aquellos jóvenes no eran antipatriotas, pues muchos también se enlistaron en el ejército de Estados Unidos antes, durante o después de ser parte del estilo pachuco.

"De hecho, medio millón de latinos sirvieron en el ejército de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial, incluidos algunos que eran pachucos y otros que aprendieron sobre la cultura del pachuco de sus compañeros soldados latinos en las fuerzas armadas", explica.

Para el académico, la tendencia de los pachucos fue una forma de una minoría, como la mexicano-estadounidense, de encontrar una identidad propia.

"Ser pachuco no quería decir ser pandillero. Solo les gustaba el estilo y les gustaba salir a bailar".

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