La Villa Olímpica de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 enfrenta un desafío logístico: la dotación inicial de casi 10.000 preservativos gratuitos se agotó en apenas tres días. La rápida demanda obligó al comité organizador a confirmar que habrá reposición de stock si la situación lo requiere, en línea con las políticas de prevención que históricamente acompañan al evento.

El suministro forma parte de una práctica institucional orientada a la promoción de la salud sexual y la prevención de enfermedades de transmisión sexual entre atletas de todo el mundo. Para esta edición invernal, la previsión contempló un promedio de tres unidades por cada uno de los cerca de 2.900 deportistas acreditados. Sin embargo, la cifra resultó insuficiente ante la dinámica social que caracteriza a este tipo de citas deportivas internacionales.

La competencia, inaugurada oficialmente el viernes 6 de febrero, se extenderá hasta el 22 del mismo mes.

Del récord en París 2024 al ajuste en Milano-Cortina 2026

La diferencia respecto a otros eventos similares es contundente. En los Juegos Olímpicos de París 2024, se distribuyeron 300.000 preservativos entre aproximadamente 10.500 atletas, lo que representó un promedio cercano a 28 unidades por deportista durante todo el evento.

En contraste, en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, compiten poco menos de 3.000 atletas y la provisión inicial fue de 10.000 unidades, es decir, alrededor de tres por cada participante.

Aunque los Juegos de Invierno congregan a un número menor de competidores que los de verano, la reducción resulta significativa y ha generado conversación tanto dentro como fuera del entorno olímpico.

Mientras aguardan la reposición, algunos atletas han buscado alternativas para preservar espacios de intimidad. En Milán, la sala de relajación se convirtió en un punto de encuentro recurrente, especialmente debido a la normativa que impide recibir visitas externas en los alojamientos oficiales.

El espacio dispone de iluminación tenue, música ambiental, acceso sin calzado y biombos que garantizan privacidad, lo que permite tanto la meditación como encuentros en pareja. Un deportista, consultado por el diario italiano La Stampa, sintetizó la situación con una frase que rápidamente se viralizó: “Hay que trabajar con imaginación”.

Una práctica vigente desde Seúl 1988

La controversia también alcanzó el ámbito político. El gobernador de Lombardía, Attilio Fontana, defendió la medida y recordó su origen histórico:

“Sí, proporcionamos condones gratuitos a los atletas en la Villa Olímpica. Si a algunos les parece extraño, desconocen que es una práctica establecida desde Seúl 1988 para promover la prevención de enfermedades de transmisión sexual. No es un tema que deba causar vergüenza”.

La distribución oficial de preservativos comenzó en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, en el marco de campañas globales de concienciación sobre salud sexual. Desde entonces, la medida se mantiene tanto en ediciones de verano como de invierno, consolidándose como parte de la logística sanitaria del movimiento olímpico.

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