Para muchas familias chilenas, perros y gatos dejaron de ocupar un lugar secundario dentro del hogar. Las familias multiespecie en Chile reflejan una transformación en la manera en que las personas entienden la convivencia y el vínculo con sus animales de compañía, en paralelo a una sostenida caída de la natalidad.

El fenómeno aparece reflejado en distintos testimonios de dueños de mascotas y también en cifras de CADEM. Según el estudio, el 79% de los dueños considera que sus animales son un miembro más de la familia.

La relación, además, no se limita a la compañía. Para algunos dueños, implica modificar rutinas, asumir gastos y tomar decisiones pensando directamente en el bienestar de sus animales.

Familias chilenas tiene más mascotas que hijos

Familias chilenas tienen más mascotas que hijos

"Para mí es mi guagua, es amor puro", cuenta una de las entrevistadas al describir la relación que mantiene con su mascota.

Otro testimonio apunta a la responsabilidad que supone incorporar un animal al hogar y a su convivencia con los hijos. En esa dinámica, perros y gatos pasan a formar parte de las actividades cotidianas y del espacio familiar.

La percepción también se refleja en las decisiones de los propietarios, el 77% de los chilenos asegura que cambiaría su estilo de vida para mejorar la calidad de vida de su mascota. Eso puede traducirse en ajustes concretos, como organizar los horarios para garantizar sus paseos o buscar espacios donde puedan acompañar a sus dueños.

El crecimiento de la presencia de mascotas ocurre mientras Chile atraviesa un escenario demográfico caracterizado por una baja en los nacimientos.

Mientras la tasa de fecundidad pasó de 1,5 a 0,99 en los últimos seis años, el promedio de mascotas en los hogares ya superó la tenencia de hijos, llegando a 2,4. 

La relación entre ambos fenómenos, sin embargo, no debe interpretarse automáticamente como una sustitución directa de los hijos por animales, por ejemplo, una de las entrevistadas, de 28 años, explica que sí quiere ser madre, pero que actualmente prefiere tener un perro. Entre las razones que menciona están el costo asociado a la crianza y la percepción de un bajo nivel de apoyo por parte del Estado y las empresas.

El vínculo también tiene una dimensión afectiva. Los testimonios recogidos muestran cómo los animales pueden convertirse en una fuente cotidiana de compañía para sus dueños.

"De repente uno está medio triste o se siente como que te duele la guatita, algo, y él llega y se acuesta al lado tuyo", relata uno de los entrevistados.

Desde la perspectiva de especialistas, esta cercanía tiene respaldo en una creciente cantidad de investigaciones. La evidencia acumulada durante la última década ha permitido estudiar con mayor profundidad el vínculo entre personas y animales y la capacidad de perros y gatos para establecer relaciones significativas con los humanos.

La importancia de no humanizar a las mascotas

El fortalecimiento del vínculo no significa que los animales deban ser tratados como personas. El veterinario Enzo Boubaud, advierte sobre el riesgo del antropocentrismo, es decir, atribuir a los animales una manera de comprender el mundo equivalente a la humana.

La convivencia estrecha con las personas puede modificar determinadas dinámicas y favorecer una mayor humanización de los animales. Sin embargo, el desafío está en reconocer que perros y gatos tienen necesidades y formas de relacionarse propias de sus respectivas especies.

Por eso, considerar a una mascota como parte de la familia también implica comprender sus características y respetar su naturaleza.

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