Esto podría ser la sinopsis de una teleserie sobre venganza, pero no lo es. Una corte de Reino Unido condenó a una joven que derramó ácido a una compañera de clase de orquesta que había comenzado a salir con su ex. 

El modus operandi fue el siguiente: Emily Bowen depositó una fórmula que contenía un 91% de ácido sulfúrico en el estuche donde su compañera, Molly Young (en la foto) guardaba su viola. Cuando la joven -en ese entonces de 17 años- retiró el instrumento, sintió un olor desagradable. Fue solo cosa de segundos para que el líquido comenzara a caer sobre sus piernas, provocándole severas quemaduras y la desintegración de parte de sus miembros.

La víctima, que actualmente tiene 18 años, relató al tribunal que ha tenido que someterse a una serie de cirugías plásticas para recuperar la forma de sus piernas. Esto sumado al daño psicológico que le causó el acto de su ex compañera de clase, consigna BBC.

El tribunal determinó que Bowen era culpable a raíz del relato de testigos que la vieron ingresar a la sala de música minutos antes del incidente. A esto se suma que al revisar su teléfono celular, se encontró evidencia de búsquedas relacionadas con ataques con ácido y cómo otros autores habían sido descubiertos. 

"Se trató de un ataque completamente perverso", aseguró el fiscal del caso, quien emplazó a la joven: "has dejado a otra joven sufrir un terrible ataque, que la ha dejado física y mentalmente dañada para el resto de su vida". 

Junto con esto, el fiscal argumentó la importancia de dar una señal en términos de los peligros que conlleva el uso de estos químicos para "actos criminales". 

Tras el juicio, Emily Bowen fue condenada a 21 meses de prisión, además de la prohibición de contactarse con su ex compañera de clase por un plazo de cinco años. 

 

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