Dejaron atrás la vida convencional en España para abrazar una aventura sin límites por Sudamérica.
La familia López-Sánchez compuesta por Jair (45), Ana, su hijo Eder y su perrita Huayra, pasaron más de un año recorriendo Chile de norte a sur, viviendo en una casa rodante que construyeron con sus propias manos, un proyecto que bautizaron "Nomadawana."
Su travesía comenzó el 7 de diciembre de 2024, cuando cruzaron por Arica rumbo al sur del país con un Nissan Patrol Y61 modificado como casa móvil. Aunque originalmente planearon recorrer Chile por unos pocos meses, la riqueza de los paisajes, la acogida de las personas y la conexión con la naturaleza los llevaron a permanecer hasta enero de 2026, antes de continuar su ruta hacia Argentina.
Un viaje con historia personal de Nomadawana
Antes de convertirse en nómadas, tanto Jair como Ana tenían vidas estables en España. Jair trabajaba en la televisión española como especialista en musicalización, con su propio estudio de grabación en Madrid. Sin embargo, tras la pandemia, sintió que la “comodidad” se había transformado en una “jaula” que lo alejaba de otras experiencias de vida.
Fue así que decidió vender prácticamente todas sus pertenencias y emprender un estilo de vida itinerante. “La vida se pasa bien rápido”, dice Jair, reflejando una filosofía de aprendizaje constante y de apertura al mundo.
Chile sorprendió a la familia por su diversidad de paisajes y su sensación de seguridad. Desde los valles del norte hasta los ríos patagónicos, los López-Sánchez encontraron motivos para quedarse más de lo previsto. Entre los lugares que más los marcaron estuvo el río Baker, en la Región de Aysén, donde pasaron largos días inmersos en la naturaleza.
También relatan con entusiasmo experiencias como practicar parapente en Caleta Hornos (cerca de La Serena), lanzándose desde acantilados que rozan los 700 metros de altura, una de las tantas vivencias que documentan en sus plataformas digitales.
Según relatos compartidos en su canal de YouTube, Nomadawana, la familia aprovecha el viaje no solo para explorar Chile, sino también para mostrar sus experiencias y reflexiones sobre vida nómada y sostenibilidad, demostrando que viajar con poco presupuesto es posible si se apuesta por la creatividad y la solidaridad.
Mientras viven en ruta, Ana, que es profesora, educa a Eder mediante homeschooling, adaptando el aprendizaje a lo que el entorno natural les ofrece. “La educación no está limitada a aulas, aprende lo que observa, siente y experimenta”, comenta la familia en uno de sus videos.
Además, destacan la bondad humana que han encontrado en sus encuentros, desde viajeros hasta habitantes locales, reafirmando que la riqueza de esta experiencia no está en los bienes materiales, sino en las conexiones y aprendizajes que se construyen en el camino.
Tras más de un año explorando cada rincón del país y documentando su historia en una comunidad creciente de seguidores en redes sociales, la familia cruzó en enero de 2026 hacia Buenos Aires (Argentina) para continuar su ruta.