El excandidato a contralor, Enrique Rajevic, se refirió en "Mesa Central" de Tele13 Radio 103.3 FM al rechazo del Senado a su nominación. En este sentido, el abogado fue crítico respecto al proceso, argumentando que "los parlamentarios hicieron algunas afirmaciones muy ligeras". 

"No me esperaba que la forma en que se encaró la nominación fuera la que finalmente ocurrió. Tenía la esperanza, de que considerando mis antecedentes y mi paso por el Consejo para la Transparencia, hubiera una mirada más transversal y centrada en el currículum que en la mirada que en la oposición prevaleció", comentó. 

"Me sorprendió algunas declaraciones entregadas inmediatamente tras la nominación, algunas críticas muy duras sin haberme escuchado", prosiguió Rajevic.

Gestión política y procedimiento

Respecto a si reconocía un error en cuanto a no haber hecho lobby para lograr los votos necesarios, Enrique Rajevic declaró que "nunca sentí que fuera una postulación personal, donde uno hiciera lobby o cabildeo entre los parlamentarios (...) Me parece contrario al cargo".

"La gestión política de la ratificación ante el senado, le correspondía al Ejecutivo", agregó. 

Por otro lado, Rajevic tuvo palabras para el procedimiento, donde señaló que "tenemos que hacer un esfuerzo que haga que cuando el senado intervenga en un nombramiento, el proceso  no puede ser solo un asunto político".

"Un procedimiento de sus características es riesgoso para un candidato", finalizó. 

Voto de Hernán Larraín

Uno de los votos que más revuelo causó, fue el del senador UDI, Hernán Larraín, quien era visto como un voto clave debido a su cercanía con Rajevic, quien fue su ayudante en la universidad.

El parlamentario gremialista se abstuvo en dicha ocasión, argumentando que "hoy, me toca presidir un partido, de manera que las responsabilidades son distintas. No creo en las órdenes de partido, pero sí creo en las voluntades colectivas que se van aunando para tener un sentimiento común". 

Ante eso, Enrique Rajevic dijo que fue "un poco contradictorio" y que "yo respeto la posición de Hernán Larraín, fui su ayudante. Sin embargo, creo que si uno hace prevalecer la ética de la responsabilidad, al final las decisiones pueden llegar a consecuencias muy perniciosas para el interés general".

"Uno se esperaría a discutir el fondo de las cosas, más allá de la posición política que se tenga (...) Es un divorcio que queda en evidencia y que es un poco peligroso para la democracia", puntualizó. 

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