Como un momento complejo y doloroso, definió la actualidad del país el capellán del Hogar de Cristo y sacerdote jesuita, Pablo Walker. En conversación con el programa "Siempre es hoy" explicó la campaña para reunir socios, "Ayúdanos a que Chile no deje de sonreír", comentando que "quisimos mostrar el secreto del Hogar de Cristo, que es lo que hemos aprendido de los más pobres".

En esta línea señaló que hay que establecer relaciones más horizontales en la sociedad y que se pretende revelar la realidad de "personas que en medio de mucha adversidad descubren nuevas razones para sentirse dignos en un país que se pone más clasista, arribista y que desprecia mucho al diverso o distinto". 

Fue más allá con crítica a la sociedad chilena, comentando que "está instalado una especie de “nazismo”, ¿cómo llegamos a esto de creer que hay razas superiores en nuestro país?".

Momento de la iglesia

Respecto al momento actual de la iglesia, el sacerdote hizo una autocrítica respecto al rol jugado por ésta, como por ejemplo en los casos de abusos sexuales. Señaló que vieron la película "El Bosque de Karadima" y que tras ésta se preguntaron "¿por qué como iglesia nos vimos atrapados por ese señuelo atractivo pero al mismo tiempo un moledor de personas? Esto es por el apego a grupos económicos muy poderosos, que dan una situación de predominio dentro y fuera de la iglesias (...) Las personas que han cometido abusos a pobres no salen en el diario".

Agregó que "en Chile tenemos internalizado que si tú quieres el pleno ejercicio de tus derechos tienes que tener plata y eso no puede ser. Los derechos humanos están ahí para todos aquellos que no tienen dinero para defenderse".

Finalmente profundizó sus reparos, argumentando que "nos vimos entrampados (…) Hubo una sensación de decir que la reserva moral católica estaba en la elite y olvidamos el tesoro que está en la tradición de la iglesia latinoamericana, que es la religiosidad de las comunidades de base". 

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